domingo, 20 de mayo de 2018

Yacimiento GADIR


 





Cadáver de un varón fenicio fallecido en un incendio (principios del siglo VI a. C.): A principios del siglo VI a.C. se produjo un gran incendio. Una de sus víctimas fue este varón, encontrado durante la excavación del segundo periodo urbanístico fenicio. A través de los análisis de ADN se ha podio comprobar su origen mestizo, de padre fenicio y madre europea, en un claro ejemplo de intercambio social y cultural de los fenicios con las poblaciones autóctonas. Los estudios han demostrado que sufría una malformación congénita del cerebelo medular (síndrome de Arnold Chiari tipo I), lo que le provocaba cefaleas, vértigos, vómitos, dolor cervical e inestabilidad. Su final fue trágico, pues huyendo del incendio se fracturó el fémur izquierdo, lo que provocó su muerte por asfixia. De ahí que haya aparecido en posición de defensa y cubierto por las ascuas del incendio.

Muro de pilares de la fachada de un edificio fenicio (segundo periodo urbanístico, finales del siglo VIII a.C. a inicios del siglo VI a.C: A finales del siglo VIII a.C. esta zona de la ciudad sufrió alguna catástrofe que provocó la destrucción de las viviendas, pero en poco tiempo los habitantes las reconstruyeron sobre los escombros de las antiguas construcciones. Para ello emplearon nuevas técnicas constructivas, sustituyendo los muros levantados con arcilla apisonada por los de mampostería. Este es el muro mejor conservado de esta época. Fue realizado con un tipo de aparejo denominado "de pilares", y en su fabricación se alternaron pilares verticales de sillares con mampuesto de piedra ostionera y arcilla. A sus pies se conservan restos del pavimento, realizado con arcilla apisonada.

Piletas para elaboración de salazanes de pescado (principios del siglo I a.C. a mediados del siglo II d.C.): Conjunto de ocho piletas de 2,50 metros de largo por 1,60 de ancho y 2.60 de profundidad, aproximadamente. La zona de piletas era el alma de la factoría de salazón y donde se realizaba el paso final del producto antes del envasado para su venta y consumo. Estaban construidas con mampuesto de piedra ostionera y arcilla, y enfoscadas con un recubrimiento impermeable de mortero hidráulico con fragmentos de cerámica. La moldura y la poceta central del fondo facilitaban su limpieza. Una sola pileta de estas ocho tendría una cabida de unos 10.400 litros. Las ánforas tenían una capacidad media de 26 litros, por lo que en una producción se podían llegar a envasar unas 3.200 ánforas.


Acumulación de conchas de lapas en el abandono de la pileta de salazón (siglo I a.C. a II d. C.): En esta pileta se han conservado las huellas de su último uso. Se trata de una acumulación de conchas de lapas (Patella Vulgata). Algunos investigadores la relacionan con la elaboración del garum, una salsa de pescado muy consumida y apreciada en todo el imperio romano.


Acumulación de cal empleada en construcción (siglo VIII a.C.): Para la edificación de estas casas fenicias la cal se mezclaba con la arcilla, empleándose en la construcción de los muros y suelos, con el objetivo de darle mayor resistencia.





Cocina de vivienda fenicia (siglo VIII a.C.): Todas las viviendas tenían su cocina. Solían ser más pequeñas que las otras habitaciones, pero con espacio suficiente para la preparación de alimentos. Habitualmente contaban con un hornos, los fuegos y un banco corrido, que estaba pegado a la pared y se utilizaba para apoyar grandes recipientes o realizar actividades concretas, según el uso de las habitaciones. En este caso, se encontraba situado dentro de una cocina y construido junto a la puerta de entrada. Todavía conserva el hollín que dejaron los recipientes cuando fueron sacados del fuego y apoyados sobre él.