viernes, 11 de junio de 2010

El Pato de los Jeroglíficos


El año pasado hicimos realidad el sueño de viajar a Egipto. Tanto a mi "Pintora Favorita" como a mí siempre nos han interesado su Historia y sus misterios. No sabíamos cuándo ni si llegaríamos a realizarlo, pero creo que lo teníamos apuntado en nuestra lista conjunta de cosas pendientes desde días después de conocernos. La colección de novelas históricas que tenemos en casa, ambientadas en Egipto, nos sirvió para meternos en situación. De entre los libros que tratan el tema, nos resultó curioso uno titulado "El enigma de la piedra", del famoso egiptólogo Christian Jacq. Se trata de una iniciación al lenguaje de los jeroglíficos. Os pongo un extracto a continuación:


“La escritura jeroglífica es un sistema complejo, una escritura a la vez figurativa, simbólica y fonética, en un mismo texto, en una misma frase, casi en la misma palabra. Observando la figura de la foto podríamos decir que, por el aspecto general, la cabeza, el pico, el cuerpo, las patas, la cola….no cabe duda: el dibujo representa a un pato. Así pues, podemos traducir este signo por “pato”. En este caso, la escritura es figurativa. Sin embargo, en ciertas ocasiones es evidente por el contexto que cuando aparece este signo no se está hablando de un pato. Por ejemplo, cuando el ave se asocia con el símbolo del Sol (figura circular de su derecha). En este caso, el pato significa algo diferente de sí mismo, y se convierte en el símbolo “hijo”. Pato + Sol = Hijo del Sol. La escritura es entonces simbólica. Pero este signo del pato es también un sonido, que no implica forzosamente la traducción “pato” ó “hijo”. En este caso se trata de un sonido doble formado por S+A=SA. Este sonido SA puede servir para escribir otras palabras no relacionadas con “pato ni con “hijo”. Para intentar una vaga comparación con el castellano, tenemos dos palabras independientes como son “sol” y “dado”. Con ellas podemos formar una tercera palabra, “soldado”, que sin embargo no guarda ninguna relación con las dos palabras independientes. Entonces, la escritura egipcia es fonética”

Me había leído por encima el libro antes del viaje (éste y unos cuantos más). Por eso, cuando ví el jeroglífico en las columnas del templo de Karnak (Lúxor) me dió un respingo de emoción. ¡Entendía un jeroglífico! Bueno, fue curioso. Decía uno de los primeros egiptólogos, el francés Rougé que "cuando el pato de los jeroglíficos os muerde ya nunca más os suelta”. Pues va a ser verdad.


La foto de arriba la hicimos desde la Sala Hipóstila del templo, que se encuentra llena de impresionantes y gigantescas columnas que le dan al recinto un aspecto mágico. Al fondo, uno de los tres obeliscos que quedan en pie en el recinto.

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