miércoles, 14 de julio de 2010

Zumo de naranja


Merodeando un día por los puestos de la Feria del Libro de Ocasión de Sevilla, ví un álbum de cromos que yo tuve en mi infancia (y que aún conservo) pero que no pude llegar a completar nunca: "Fútbol en Acción", del año 82, en el que "Naranjito", con motivo del Mundial que organizaba España, hacía un repaso de la historia del fútbol y de las principales estrellas que estaban en ese momento en la cumbre (Maradona, Zico, Rummenigge...), a la que jamás podríamos pensar que llegarían a alcanzar los pobres españoles. Ahí quedó, en el cajón de los comics, revistas y demás que todavía guarda mi madre (menos mal que en su santa paciencia todavía no le ha dado por hacer limpieza y tirarlo todo), igual que quedó guardada la ilusión de que España algún día llegara a ganar un Mundial. 


Siempre tuve curiosidad por ver esos cromos que me faltaron por completar, entre otras cosas porque la cantidad de yogures danone que había que comer para poder terminarlo era enorme. Estuve a punto de comprar ese álbum completo en la Feria del Libro. Un álbum que tuvo en parte la culpa de que me entrara el gusanillo del fútbol, y también el de conocer otros sitios. Me decía que en el futuro me gustaría viajar a esos países que participaban en el mundial, o por lo menos a las ciudades donde se celebraban los partidos.

Volviendo la vista atrás resulta que he tenido suerte y he podido ir ya a algún que otro viajecillo. Uno de los viajes que recordamos con más cariño es que el hicimos a la ciudad de Amsterdam. Se trata de un lugar que, sin poseer grandes monumentos como París, Londres o Roma, tiene un encanto especial en su conjunto, sobre todo como lugar de paseo. Siempre y cuando se tenga cuidado en no ponerse en el camino de un coche, un tranvía, o de alguna de las miles de bicicletas que cruzan sus calles todo el tiempo. Pero es imprescindible dejarse perder por el entramado de canales y puentes, todos iguales y a la vez diferentes.
O descansar un rato en la explanada de los museos, tras la foto de rigor con las letras gigantes del cartel que dice "I amsterdam" haciendo un juego de palabras.
Buscar alguno de los molinos que aún aguantan en pie en la ciudad...

...acariciar al perrito de bronce que formaba parte de la recreación en estatuas del famoso cuadro "Ronda de Noche" de Rembrandt, que estaban situadas en la plaza dedicada al pintor...
O disfrutar de los (c)olores del mercado de las flores... Intentar buscar la casa más estrecha, O la tienda de quesos más grande.

O bien pedir un zumo de naranja y otras frutas, fresquito, para tomarlo mientras recorremos un mercadillo callejero.

Saludar a las mariposas del jardín botánico...
Pero a pesar de los buenos recuerdos que trajimos de allí (y que me perdone Naranjito)...menos mal que el pasado domingo los jugadores de España consiguieron hacer "zumo de naranja". ¡¡¡Campeones!!! Por los viejos tiempos...

1 comentario:

Ani dijo...

¡Que guay¡ Era zumito de naranjas y fresas que yo me acuerdo. Besos