jueves, 30 de diciembre de 2010

Capitulo 2 del viaje a Egipto - Karnak (2ª parte: La Sala Hipóstila)


Con unas dimensiones de 103 x 52 metros, la Sala Hipóstila está formada por dos hileras de 6 columnas cada una con capitel papiriforme abierto y 21 metros de altura. Permiten un pasillo que coincide con el eje central del templo. A cada lado de esa hilera corren otras siete hileras de nueve columnas cada una, de unos 15 metros de altura.
La diferencia de tamaño entre columnas centrales y laterales fue suplida por unas celosías integradas en los dinteles a modo de ventana por los que penetraba la escasa luz que dotaba a esta parte del templo de la penumbra obligada.
Cada columna de la sala representa a los juncos que poblaban las aguas primigenias de las que nace la colina primordial.

La Creación del Mundo: “Se cuenta que Cnum era agua, era el dios de las tinieblas, era el principio de todo…pero dormía, sólo dormía. Cuando por fin Cnum despertó sólo encontró aburrimiento. A su alrededor era sólo él lo que veía. Ni animales, ni plantas, ni hombres, ni siquiera dioses. Entonces, reconociendo en sí mismo el poder inmenso de crear, decidió ponerse manos a la obra y comenzar con la creación del Universo. Como era agua, comenzó creando la tierra. Hizo surgir de sí una gran isla de tierra limosa, Egipto. Y pensó que al haber nacido Egipto de él, es decir del agua, debía ser ésta la que le diera la vida. Fue entonces cuando creó el rio divino, el Nilo. Cnum continuó creando…el cielo, el aire, plantas, animales y dioses, pero faltaba algo, no había una oscuridad absoluta, pero tampoco había luz. Un día, de un loto que flotaba en el Nilo surgió la luz. La flor se resistía a abrirse y cuando ya no pudo aguantar más, de su interior nació Ra, el Sol, dando al mundo lo que le faltaba, esa luz con la que apreciar los colores, la belleza de la creación y por supuesto, el tiempo, ya que Ra volvía al interior del cáliz de la flor de loto a descansar mientras duraba la noche. Ra se convirtió en el dios más poderoso, el amo del mundo y también el más envidiado…

Entre las columnas principales no pueden pasar tres personas a la vez…
La única forma posible de elevar estas columnas hacia el cielo con los métodos tradicionales de construcción sería la que se muestra en el siguiente vídeo. Todas las columnas crecen a la vez, rodaja a rodaja, gracias a la colocación de rampas y elevación del suelo con arena adobes u otros materiales que serían posteriormente retirados una vez cumplida su función. El trabajo debió ser ingente, casi tanto como el de las mismas pirámides de Gizah, con las que se disputan la admiración de visitantes y turistas dejándolos con la boca abierta.
Y a continuación vemos una recreación de cómo pudo haber sido el aspecto final de la gran estancia con su decoración completada, basada en los dibujos y restos de policromía que aún perduran.
Tanto columnas como paredes se encuentran repletas de...
 
 JEROGLÍFICOS

“ Cuando el pato de los jeroglíficos os muerde ya nunca más os suelta”  
Rougé, uno de los primeros egiptólogos franceses.
Fragmento del libro “El Enigma de la Piedra” de Christian Jacq: “La escritura jeroglífica es un sistema complejo, una escritura a la vez figurativa, simbólica y fonética, en un mismo texto, en una misma frase, casi en la misma palabra. Observando la figura de la foto podríamos decir que, por el aspecto general, la cabeza, el pico, el cuerpo, las patas, la cola….no cabe duda: el dibujo representa a un pato. Así pues, podemos traducir este signo por “pato”. En este caso, la escritura es figurativa. Sin embargo, en ciertas ocasiones es evidente por el contexto que cuando aparece este signo no se está hablando de un pato. Por ejemplo, cuando el ave se asocia con el símbolo del Sol (figura circular de su derecha). En este caso, el pato significa algo diferente de sí mismo, y se convierte en el símbolo “hijo”. Pato + Sol = Hijo del Sol. La escritura es entonces simbólica. Pero este signo del pato es también un sonido, que no implica forzosamente la traducción “pato” ó “hijo”. En este caso se trata de un sonido doble formado por S+A=SA. Este sonido SA puede servir para escribir otras palabras no relacionadas con “pato ni con “hijo”. Para intentar una vaga comparación con el castellano, tenemos dos palabras independientes como son  “sol” y “dado”. Con ellas podemos formar una tercera palabra, “soldado”, que sin embargo no guarda ninguna relación con las dos palabras independientes. Entonces, la escritura egipcia es fonética”.
La Gran Sala Hipóstila fue obra del gran faraón Seti I, aunque su hijo, el vanidoso Ramsés II se apoderaría de su memoria a lo largo y ancho de las paredes del “Bosque”.
Y también vemos ya un importante símbolo que se nos aparecerá por doquier a lo largo de nuestro viaje: la Cruz Egipcia. Comienza aquí una interminable lista de analogías entre la religión egipcia y la cristiana, muchas de las cuales se nos manifiestan de forma evidente en estos días.
“El Ank, cruz Ankh, cruz egipcia, cruz de la vida, cruz ansata, la llave del Nilo, cruz copta, cruz cíclica, cruz de Isis…era portado por muchos dioses en su mano. Emblema de Isis, Thot y Ptah en los monumentos egipcios. Cruz de la divinidad y lo ilimitado. Símbolo de la vida y de contener la sangre de Isis, se le atribuyen grandes virtudes mágicas, por lo que fue fabricada en muchas veces en piedras encarnadas, jaspe o ágata. En el momento de la creación, el poder divino porta el Ank, abre las puertas del año, preside e inaugura las ceremonias rituales asociadas con la vida, la muerte y la vida después de la muerte. Conecta el tiempo de los humanos con la eternidad. Se asemeja a una llave no sólo usada por dioses y diosas sino también por su representantes. Su bóveda superior se correspondería con el tiempo cíclico, su barra horizontal con el tiempo rectilíneo (pasado, presente y futuro) y el trazo vertical o tallo sería la estancia de los muertos. La bóveda también se relaciona con la gestación del Universo, la creación, lo intangible, el resto con lo material, lo humano, unidos por la llave de un Dios encarnado. Amuleto de buena suerte y protección frente a energías negativas.  Controla las aguas subterráneas del Nilo o también sea representación de su curso (tallo) y sus ramificaciones previas a la desembocadura. Donadora de energía vital: aire, respiración, vida, origen sagrado de la vida. Importante papel en la meditación egipcia, donde se alude al Ank de luz”

El interior de los muros de la Gran Sala Hipóstila muestran escenas de rituales como el de la fundación, procesiones (transporte de la barca sagrada de Amon-Ra) y el rey junto a los dioses otorgando ofrendas. La Zona Sur fue decorada por Ramsés II con relieves huecos. En la foto faraón Ramses vierte incienso al paso de la Barca Solar de Amón. El recipiente es dibujado de forma repetida para recrear la idea de movimiento.

Los muros exteriores muestran escenas de batallas, expediciones militares de Seti I (zona norte) relatando las campañas de siria y de Palestina contra libios e hititas y Ramsés II (zona sur) en Palestina, incluida la batalla de Qadesh. Al final de cada campaña se consagran los trofeos a la tríada tebana cerca de las puertas.
La Batalla de Qadesh: Conocemos esta batalla gracias a fuentes literarias y arqueológicas, pues el faraón Ramsés II lo convirtió en el tema principal de su reinado; en todos sus templos existen relieves narrando dicha batalla. ¿Contra quien luchaban? contra los Sirios, en especial contra el mayor enemigo para Ramsés, el Hitita Muwatalli; hay que tener en cuenta que en esa época, Palestina estaba ocupada por los egipcios. La estrategia del rey hitita para acabar con la ocupación, era de lo más simple; consistía en rodear y aislar al ejército de Ramsés. Para despistar a las tropas egipcias, los hititas enviaron falsos desertores, que se apresuraron a confesar que su ejército estaba desplegado cerca de Alepo. Pero mintieron, el ejército egipcio se dirigió hacia allí, los hititas dejaron pasar al faraón con su guardia y esperaron a que el primer batallón se situara cerca de Qadesh. Entonces asaltaron al segundo batallón y cerraron el cerco a posibles refuerzos. En pocos minutos, la mayoría de los egipcios quedaron aniquilados. Ante semejante situación, Ramsés no vio más salida que lanzarse a la batalla, pero cuando todo lo tenían perdido llego un destacamento especial, los Nearin, que salvó al ejército de una muerte segura. Aun así, Ramsés II no consiguió ni tomar Qadesh ni derrotar al ejército hitita, pero para su pueblo era el vencedor, y así lo relata el poema de Pentaur que compuso el escriba principal del soberano. Ramsés II y el rey hitita Muwatalli firmaron un tratado de paz después de 17 años de sucesivas guerras, en el que se comprometieron a que ni en el futuro ni sus sucesores entrarían mas en conflictos; de hecho el rey hitita puso a disposición de Ramsés el matrimonio con una de sus hijas. 

Tras tantos años de guerra entre hititas y egipcios, se escribió muchísimo sobre vencedores y vencidos, y claro esta cada uno de ellos lo contó a su manera. Ramsés II dejo constancia de su victoria en el Papiro de Pentaur, escrito por el escriba personal del monarca, mientras que la batalla interpretada por los hititas, es muy diferente. Los archivos de Muwatalli, descubiertos en su capital Bogazkoy, proporcionan una versión más real de lo ocurrido. Narran que solo participaban en la ofensiva los carros de combate, que la infantería quedo aislada en la orilla del Oronte, detrás justo de Qadesh y que el pánico de Ramsés al ver tal multitud de enemigos permitió a los hititas romper el frente egipcio y saquear el campamento. Cuando los Nearin acudieron en busca y ayuda de Ramsés también quedaron rodeados y tuvieron que retroceder hasta el río. Otros escritos dicen que al final, llegaron a un acuerdo por el bien de sus pueblos y así firmaron el tratado de paz.
Esta guerra bien pudiera ser el germen del enfrentamiento entre árabes y judíos que dura hasta nuestros días. Y nuestro guía señalaba, entre bromas, a esos espías o falsos desertores como los primeros judíos que sembraron la cizaña. O como él los llama…los “jodíos”. En la foto, dibujo que veríamos en Abu Simbel días más tarde, donde los egipcios le ajustan las cuentas estos espías.
El Dios Amón fue en su origen una deidad tebana, cuyo culto se popularizó cuando la ciudad de Tebas pasó a ser una de las más influyentes de Egipto, tras la expulsión de los hicsos a manos de los príncipes tebanos que darían origen a la Dinastía XVII (comienzo del Nuevo Imperio). Los Sacerdotes de Amón se convertirían poco a poco en el sector más influyente de la sociedad egipcia durante este periodo. 
Representado como un hombre de piel negra o azul, o en forma de animal, con cabeza de carnero. En cualquiera de las dos representaciones anteriores lleva sobre su cabeza un tocado compuesto por dos plumas, divididas en secciones, y un disco solar en la base. Podía llevar cetro uas y anj. Amón representa un conjunto de conceptos abstractos asociados al aire, pues se encuentra en todo lugar y en todo momento, de ahí procede el título de "el oculto", ya que no podía verse, pero sí sentirse, y era el que atendía generosamente las peticiones que el pueblo le hacía llegar mediante súplicas y ofrendas. Amón se encuentra asociado a otros dioses, como a sus esposas Amonet y Mut, y a su hijo Jonsu.
La Barca Solar de Amón


A veces, sobre todo en el Nuevo Imperio, Amón recogía los atributos de Min, dios lunar, de la fertilidad y la vegetación, dios de la lluvia, protector de los comerciantes y los mineros. Min representaba la fuerza generadora de la naturaleza en la mitología egipcia. Con su miembro erecto, se destacaba su potencia fecundadora. Entre nosotros lo llamaríamos desde ese momento el dios de la “Minga”.
Bueno, pues hasta aquí llegamos por hoy. Le hemos dedicado esta entrada de forma exclusiva a la Gran Sala Hipóstila, pero es que merecía realmente la pena. El próximo día seguiremos con la visita al Templo de  Karnak, que dá para un montón de entradas en el blog. Os dejo con algunas fotos extra. Salvando las lógicas diferencias, el Bosque de las Columnas nos recordaba en cierta forma a la Mezquita de Córdoba...
¡Hasta el próximo capítulo!

Referencias bibliográficas del Capítulo 2 (Templo de Karnak):

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