miércoles, 30 de junio de 2010

La Casa de los Tres Patios


La Casa de los Tres Patios tiene una herida. Las obras en la finca colindante la han afectado y puede que no tarde mucho el momento en el que la tengan que derribar. Y con ella se pierdan millones de recuerdos de los que están impregnados sus paredes. Penurias, guerra, pobreza, enfermedad...pero también alegrías, fiestas, compañerismo,...Como buenos vecinos, todo se compartía en un laberinto de pequeños cuartos habitados muchos de ellos por una legión de moradores de todas las edades.

Puede hacer más de 45 años ya desde que mi abuela "emigrara" desde su patria chica, la Calle Botica en el Barrio de Santa María, hasta su domicilio actual más allá de las Puertas de Tierra. Toda una aventura para la época. Atrás fue dejando en el tiempo a una hija, madre, hermano, yerno, marido, y a casi todos los vecinos con los que, durante media vida, compartió paredes y puertas abiertas. Pero aún relata sus recuerdos como si fuera ayer. Ella nació allí. Y ella representa el espíritu de esa Casa, de esa forma de vida que hoy día ya ni se nos ocurre, en la que nuestra independencia e intimidad priman sobre los beneficios que otorga la palabra compartir.

Y aún sigue compartiendo. Su esfuerzo por ayudar a su familia, dentro de sus posibilidades porque los años no perdonan, la mantienen viva. Que nunca nos falten esos momentos en los que nuestros mayores, relajados, echan la vista atrás y nos cuentan sus anécdotas, las que conocemos desde pequeños pero que nunca deberían dejar de ser contadas y oídas.

A mí me parece que estoy viendo a mi bisabuela criticando a aquel chaval que cantiñeaba en la calle junto a su ventana. "¿se habrá creido ese que canta bien?" decía quejándose del que llegaría a ser el gran cantaor flamenco Chano Lobato. O la escena aquella en la que todos los vecinos, preocupados, acuden a la llamada de auxilio e intentan rescatar al niño que había caído al pozo medianero con la otra casa, cuando en realidad el pequeño estaba gastando una broma desde la habitación contigua.

Da igual que las sepamos de memoria, siempre son iguales y siempre distintas. Y luego, cuando ya no sea posible oirlas de nuevo, no habrá mejor letanía para el recuerdo. O si se quiere para el rezo. Mejor que cualquier oración estereotipada e impersonal. Palabras que se convierten en imágenes y que son parte de nosotros aún sin haberlas vivido.

lunes, 14 de junio de 2010

Superpoderes

Cuando estuvimos por allí llegamos a la conclusión de que a Londres, si se va de visita turística, la mejor época es cuando los días sean largos, ya que en noviembre, a eso de las cuatro y media o cinco de la tarde ya empezaba a anochecer y cerraba todo muy pronto. Uno de los lugares más recomendables es el Museo de Historia Natural. La arquitectura del edificio merece por sí misma la pena, se puede imaginar al Harry Potter revoloteando con su escoba por el gran salón principal, esquivando huesos de dinosaurio. Hay colecciones de animales disecados, esqueletos, plantas... es muy didáctico, sobre todo para los niños, y para tener tiempo de verlo con detalle. Personalmente me llamaron la atención las salas de geología, donde están representadas todas o casi todas las rocas, minerales y gemas del mundo. Clasificadas por composición, origen, utilidad, colores, etc...pasear por la salas decoradas en negro, en las que los minerales son los protagonistas, fue todo un espectáculo. Desde los minerales más simples y habituales a los más raros, provenientes desde todas partes del mundo. Desde Cádiz (azufre de Conil de la Frontera) hasta...
...¡el planeta Kripton! Curiosa la anécdota de que tienen hasta Kriptonita, jeje. Resulta que en la película "El retorno de Supermán" se describe la composición química de la única materia capaz de acabar con los poderes de Superman. Supongo que los guionistas se inventaron un nombre químico de un compuesto inexistente hasta el momento: "hidróxido de silicato de sodio litio boro con flúor". Pero resulta que, posteriormente, una empresa minera británica (que casualmente tiene nombre castellano, "Riotinto" ya que sus primeras excavaciones se remontan a las minas onubenses a finales del siglo XIX), encontraron en una mina de Serbia un nuevo mineral que posteriormente fue analizado. Su fórmula química fue..."hidróxido de silicato de sodio litio boro" (sólo le faltaba el flúor, pero la coincidencia fue casi total). A diferencia de la Kriptonita, este material terrestre es blanquecino, terroso y no emite radiación: tal vez si algún laboratorio logra agregar flúor a dicha sustancia la pueda convertir en un material parecido al de la kryptonita del comic.
"Deberemos tener cuidado con el mineral, no querríamos privar a la Tierra de su más famoso superhéroe", ironizaba Stanley, el científico director de la investigación. El mineral descubierto, considerablemente duro pero muy granulado, no pudo llamarse "kriptonita" porque no tiene nada que ver con el kriptón, un gas noble incoloro de la tabla periódica. En su lugar, recibió el nombre de jadarita, porque fue en una mina de la región de Jadar (Serbia) donde se localizó el mineral.

No sé si era por efecto de la piedra o por las enomes distancias que hay que recorrer en Londres para ir de un sitio a otro. Lo cierto es que salimos del museo algo cansados. Pero vistas como la de esta última foto animan para seguir el camino.



P.D.: Ni que decir tiene que la historieta de hoy está dedicada para un fan de Superman que conozco bastante bien (más o menos desde que nació).

viernes, 11 de junio de 2010

El Pato de los Jeroglíficos


El año pasado hicimos realidad el sueño de viajar a Egipto. Tanto a mi "Pintora Favorita" como a mí siempre nos han interesado su Historia y sus misterios. No sabíamos cuándo ni si llegaríamos a realizarlo, pero creo que lo teníamos apuntado en nuestra lista conjunta de cosas pendientes desde días después de conocernos. La colección de novelas históricas que tenemos en casa, ambientadas en Egipto, nos sirvió para meternos en situación. De entre los libros que tratan el tema, nos resultó curioso uno titulado "El enigma de la piedra", del famoso egiptólogo Christian Jacq. Se trata de una iniciación al lenguaje de los jeroglíficos. Os pongo un extracto a continuación:


“La escritura jeroglífica es un sistema complejo, una escritura a la vez figurativa, simbólica y fonética, en un mismo texto, en una misma frase, casi en la misma palabra. Observando la figura de la foto podríamos decir que, por el aspecto general, la cabeza, el pico, el cuerpo, las patas, la cola….no cabe duda: el dibujo representa a un pato. Así pues, podemos traducir este signo por “pato”. En este caso, la escritura es figurativa. Sin embargo, en ciertas ocasiones es evidente por el contexto que cuando aparece este signo no se está hablando de un pato. Por ejemplo, cuando el ave se asocia con el símbolo del Sol (figura circular de su derecha). En este caso, el pato significa algo diferente de sí mismo, y se convierte en el símbolo “hijo”. Pato + Sol = Hijo del Sol. La escritura es entonces simbólica. Pero este signo del pato es también un sonido, que no implica forzosamente la traducción “pato” ó “hijo”. En este caso se trata de un sonido doble formado por S+A=SA. Este sonido SA puede servir para escribir otras palabras no relacionadas con “pato ni con “hijo”. Para intentar una vaga comparación con el castellano, tenemos dos palabras independientes como son “sol” y “dado”. Con ellas podemos formar una tercera palabra, “soldado”, que sin embargo no guarda ninguna relación con las dos palabras independientes. Entonces, la escritura egipcia es fonética”

Me había leído por encima el libro antes del viaje (éste y unos cuantos más). Por eso, cuando ví el jeroglífico en las columnas del templo de Karnak (Lúxor) me dió un respingo de emoción. ¡Entendía un jeroglífico! Bueno, fue curioso. Decía uno de los primeros egiptólogos, el francés Rougé que "cuando el pato de los jeroglíficos os muerde ya nunca más os suelta”. Pues va a ser verdad.


La foto de arriba la hicimos desde la Sala Hipóstila del templo, que se encuentra llena de impresionantes y gigantescas columnas que le dan al recinto un aspecto mágico. Al fondo, uno de los tres obeliscos que quedan en pie en el recinto.

viernes, 4 de junio de 2010

La línea de Salida


No son líneas pintadas en el suelo, como se hace hoy en día en los estadios deportivos actuales. Se trata de sillares de marmol incrustados en el suelo en forma lineal. Una línea de salida y otra de llegada, separadas entre sí por la mítica distancia de un estadio (distancia equivalente a 174,125 metros, o lo que es lo mismo a unos 600 pies de Hércules). Gracias a eso han persistido en ese lugar hasta nuestros días. Ese estadio, en el que los sinónimos se unifican (estadio como medida de longitud y estadio como recinto deportivo), se encuentra en el recinto arqueológico de Olimpia, en Grecia. Por allí estuvimos correteando cuando hicimos la excursión desde Katakolon, una de las escalas del crucero (viaje de fin de carrera de mi "Pintora Favorita").

Olimpia representa uno de los primeros intentos del hombre por abstraerse de su tendencia natural a guerrear unos con otros y tomar conciencia de que la razón puede llegar a imponerse al instinto, aunque fuera por unos cuantos días, ya que durante el tiempo que duraban los juegos olímpicos se paraban las guerras entre los pueblos de la península griega. Quizás algún día la paz no sólo sea panhélenica y durante los juegos olímpicos sino mundial y durante todo el año. De momento, ni siquiera durante nuestros juegos olímpicos modernos. Un utópico camino sin final para el que quedan muchos estadios y que comenzó en esa blanca piedra que marcaba la línea de salida.