miércoles, 23 de febrero de 2011

Capitulo 3 del Viaje a Egipto - Valle de los Reyes (4ª parte: Ramsés IX)

Posiblemente, Ramsés IX fuera nieto de Ramsés III. El Papiro de Turín  nos muestra que tuvo un reinado de 18 años y 4 meses y que murió en su año 19º, mes I Peret, entre el día 17 y el 27. Su nombre de trono es Neferkara-Setepenra, "Hermoso es el espíritu de Ra, elegido de Ra".
Ramsés IX intentó devolver a Egipto cierta seguridad e influencia. Organizó viajes a Asia y Nubia para abrir de nuevo rutas comerciales, pero Egipto había perdido el control sobre las regiones de Asia, aunque todavía mantenía su presencia en Nubia. Trató de revitalizar el estado patrocinando la ampliación de los templos de Karnak y Heliópolis, pero su reinado padeció de inestabilidad política y social. 
Las malas cosechas trajeron una época de hambruna, donde las incursiones de libios del desierto occidental y los mercenarios extranjeros avivaban los desórdenes. El clero tebano de Amón manifestaba su considerable poder, y el sumo sacerdote de Amón, Amenhotep, se hizo representar en unos bajorrelieves de templo de Karnak del mismo tamaño que el faraón. Como muestra del desorden que sufría el país, sólo hay que observar la propia tumba del rey…en 18 largos años de reinado no llegó a ser finalizada, pese a ser de dimensiones más o menos modestas y no ofrecer ninguna complicación arquitectónica.
Ficha técnica de la tumba Kv6: Ramsés IX
 
A la entrada del corredor B se ve el disco solar flanqueado de diosas. En B hay una profusa decoración, con partes del Libro de las Cavernas, la Letanía de Ra y parte del ritual de Apertura de la Boca. También hay bellas representaciones de Ramsés IX y de los dioses Ra-Horajti, Osiris y Meretseger, así como de buitres y escarabajos alados. En el corredor siguiente, C, vuelve a aparecer en la entrada un disco solar, esta vez flanqueado por el propio difunto y halcones. Más fragmentos del Libro del Amduat, del Libro de las Cavernas y del Libro de los Muertos, así como un techo con motivos astronómicos decoran el lugar. Existen también figuras de guardianes serpiente, y de Ramsés IX acompañado de los dioses Hathor y Amón-Ra.
El pasillo D no desmerece en motivos decorativos a los anteriores. A su entrada el disco solar vuelve a estar acompañado por el faraón, al que se le añaden nueve dioses más (Osiris, Isis, Neftis, Horus, Hathor, Geb, Shu, Serket y Neit). En el corredor propiamente dicho aparecen representadas las horas segunda y tercera del Amduat, los guardianes serpiente y otras muchas imágenes, entre las que destacamos al rey representado como Osiris, y acompañado de Ptah y Maat. La antecámara E muestra, como en el corredor B, escenas de la Apertura de la Boca, realizada por un sacerdote del dios Inmutef, asociado a Horus. La sala de pilares F no está decorada, quizás por la falta de tiempo. Por su parte, la cámara sepulcral tiene como textos funerarios más partes del Amduat, del Libro de las Cavernas, del Libro de la Tierra y del Libro de los Cielos, éste último en el techo. Ramsés IX aparece en la barca solar junto a varios dioses, y también en forma de Osiris siendo revivido por Horus y otras divinidades protectoras.
Las obras de construcción fueron increíblemente lentas y tortuosas, y a al muerte del faraón aún no se había llegado a decorar ni la mitad de la tumba. Por ello, en los días en los que el cuerpo llegaba a Tebas y era embalsamado, los constructores sufrieron un auténtico maratón en el que consiguieron pintar lo que aún les quedaba. Es más, podemos decir que esta tumba fue la última del Valle de los Reyes en ser completamente pintada.
Aunque el estado de conservación de todas estas pinturas es en la mayor parte de los casos envidiable (sobre todo por haber estado la tumba abierta desde hace siglos), sí se ha comprobado que muchas pinturas se están perdiendo y algunos pigmentos comienzan a verse mucho más difusos. Toda la decoración de la parte baja de la cámara sepulcral se ha perdido.
La tumba de Ramsés IX contiene escenas del Libro de la Noche. El “Libro de la Noche” documenta el viaje del Sol por el interior de la Diosa Nut. Después de haber desaparecido detrás de las montañas de Occidente, tras haber sido engullido por Nut, el sol comienza su jornada nocturna en el cuerpo de la diosa del cielo. En las representaciones, la región de la Noche, la que el Sol atraviesa, ocupa el espacio entre los brazos y las piernas de Nut. El espacio ocupado por el Libro de la Noche está dividido en rectángulos por largas bandas verticales de inscripciones representando las once “Sebehets o Puertas”. En la tumba KV9 se completa con el “Libro del Día”, donde el Dios del Sol aparece con cabeza de halcón en lugar del Carnero de la Noche.
Ha estado abierta desde la antigüedad, según lo evidencian inscripciones griegas y romanas en las paredes de la tumba.
Pinedyem II, faraón de la Dinastía XXI ordenó trasladar la momia de Ramsés IX desde el Valle de los Reyes al escondrijo de Deir el Bahari, para protegerla, donde posteriormente fue encontrada en el año 1881. Actualmente, está en la Sala de las Momias del Museo de Antigüedades de El Cairo.
 Los Saqueadores de Tumbas
Las tumbas comenzaban a ser saqueadas poco tiempo después de haberse cerrado. De hecho, Ramsés IX es conocido por un proceso acaecido durante su reinado, relacionado con estos saqueos y registrado en el papiro de Abbott. Las riquezas de los ajuares con que los faraones se enterraban para gozar en el Más Allá, era una llamada para los ladrones de tumbas y muchas de éstas eran saqueadas. Pero sería el robo de la tumba de Ramsés IV, en el año 16 del reinado de Ramsés IX,  el que inició el proceso contra los ladrones.
El alcalde de Tebas acusó a Paueraa, superintendente de Tebas Oeste, de ser saqueador de tumbas. Por esto se inició un juicio cuyo tribunal lo formaban el visir, el sumo sacerdote de Karnak, el sacerdote funerario del Faraón, dos mayordomos reales, un general de carros, un portaestandarte y el mismo alcalde de Tebas (Paser).
El proceso se recoge en diversos papiros, como el de Amherst. Las investigaciones las llevó el alcalde de Tebas y de las diez tumbas que visitó, solamente una de ellas estaba intacta, la del faraón Amenhotep I. Sin embargo, fue imposible demostrar que Paueraa fuese culpable de los crímenes por las pocas pruebas presentadas en su contra...
¡Hasta el próximo capítulo!
Referencias bibliográficas del Capítulo 3 (El Valle de los Reyes - Ramsés I):