lunes, 7 de febrero de 2011

Capitulo 3 del Viaje a Egipto - Valle de los Reyes (1ª parte: Camino del Más Allá)

Cuando uno está en Egipto, aunque sea por poco tiempo, le da la razón a aquella persona que definió a este país como una tierra con un pasado avanzado y un presente y futuro atrasado. La sensación es de que los egipcios permanecerán anclados al pasado durante mucho tiempo, que la riqueza de sus tierras y de su historia en forma de turismo seguirán sin repercutir en sus habitantes, que a pesar de ello sobreviven con lo mínimo sin que falte una sonrisa. Para nuestra sorpresa, este noble pueblo se ha rebelado, se ha puesto en pie de forma mayoritariamente pacífica pidiendo  ni más ni menos que lo que le pertenece: la capacidad de elegir su futuro. Ojalá no salgan (si es que salen) de una prisión para meterse en otra. Pero, tras este comentario obligado por la actualidad, seguimos con nuestro relato, deseando que dentro de poco los que tienen este viaje pendiente puedan realizarlo al menos en las mismas condiciones de tranquilidad que nosotros lo hicimos hace ya casi dos años.
Esa mañana del martes 28 de Abril de 2.009, casi no nos da tiempo de despedirnos de Karnak y ya llega el segundo plato fuerte del viaje: El Valle de los Reyes. 
Aquí lo localizamos en la orilla Oeste del Nilo. Pero antes nos damos un paseito en autobús por Lúxor a la luz del día…
El Valle de los Reyes está digamos que frente por frente a Lúxor (antigua Tebas), pero para cruzar el río debemos bajar por la orilla un buen trecho hasta encontrar el primer puente, que nos acerque al más famoso e importante de los cementerios de la Historia. Jartá de andar que se tienen que pegar los egipcios el día de los Tosantos. 
Vista panorámica del Valle. No se trata de un cráter de la Luna ni del planeta Marte. Sitio árido donde los haya (poco recomendable en Agosto sin una botellita de agua fresquita, o dos), pero que escondió el mayor tesoro de todos los tiempos. 

Algunas instantáneas de Lúxor en marcha. Ciudad no muy grande en comparación con Asuán y, por supuesto, con El Cairo (casi todas las ciudades del mundo son pequeñas comparadas con El Cairo). Los habitantes de Lúxor viven del campo, como casi todo Egipto.
 Sonríe, estás en Lúxor
Desde el autobús, el templo de Lúxor, que por la tarde sería convenientemente visitado.
“Cierto relato de los profetas, no conocido por todo el mundo, cuenta que Menis, rey de los egipcios, se dio a pensar en un animal de condición tal como para venerarlo en vivo, y que, a renglón seguido, había optado, claro está, por el buey, plenamente convencido de que es él, entre todos los animales, el de más bella estampa”
Es difícil hablar de la cultura egipcia y no hacer mención a los bóvidos, los cuales estaban (y como vemos siguen estando pues en Egipto hay cosas que no cambiarán nunca) muy ligados a todos los aspectos de sus vidas. Desde animal de carga a alimenticio y motivo de culto religioso. El buey y la vaca fueron algunos de los elementos aglutinadores y de progreso de toda esta civilización.

Hijo de Isis (en su forma de vaca, fecundada por un rayo del Sol), el toro Apis era sagrado en el antiguo Egipto. Desde el Imperio Nuevo se le consideraba el heraldo de Ptah, su Ka, luego de Osiris, y más tarde de Sokar. Por esto último, llego a considerarse uno de los integrantes del panteón de dioses egipcios asociados con la muerte.

Apis fue venerado en Menfis, desde épocas de las primeras dinastías, como dios relacionado con la fertilidad de los rebaños, con el Sol y el dios del Nilo. Su culto pasó a Alejandría en la época ptolemaica, siendo muy popular entre griegos y romanos. A diferencia de los cultos de la mayoría de las otras deidades de Egipto, la veneración al toro Apis fue adoptada por los griegos, después, por los romanos, perdurando hasta casi el siglo IV.
Campos segados a la antigua usanza, sin rastro de maquinarias modernas. Como hace miles de años.
Ya nos vamos acercando a nuestro objetivo.

El Valle de los Reyes es el yacimiento arqueológico-funerario de la gran necrópolis tebana, situado en el Alto Egipto, en el lado occidental del Nilo, frente a la moderna ciudad de Lúxor. Su nombre actual no es el que los antiguos egipcios dieron a tal zona, llamada por ellos El Lugar de la Verdad o La Gran Pradera o simplemente El Valle, sino que proviene de J. F. Champollion, quien tal vez lo tomó de la expresión árabe Uadi Biban el Moluk ("El valle de las Puertas de los Reyes").
Comenzó a ser considerado como gran necrópolis a partir de la dinastía XVIII, tiempo en el que fueron enterrados no sólo faraones sino también miembros de la familia real (reinas y príncipes) y grandes personalidades. El primer monarca que fijó allí su tumba fue Thutmosis I (1506-1494 a.C.). Se ha discutido si su predecesor Amenofis I (1527-1506 a.C.) llegó o no a ser sepultado allí o bien en Dra Abu el-Naga. Tras Thutmosis I lo harían numerosos reyes de las dinastías XVIII, XIX y XX. Como es sabido Akhenatón (1364-1347 a.C.) se hizo enterrar en la necrópolis de su nueva capital Akhetatón, hoy Tell el-Amarna.

Está formado por una serie de gargantas o antiguos cursos de agua, ocupados ya en tiempos prehistóricos, según ha demostrado diverso material lítico en él encontrado, entre los que sobresalen dos grandes arterias, una, la principal, en el sector oriental, con la mayoría de las tumbas catalogadas (58 en total); otra, la occidental, en la que, de sus pocas tumbas localizadas (catalogadas sólo cuatro), destacan las de Amenofis III (1402-1364 a.C.) y de Ay (1337-1333 a.C.); este sector es conocido como el "Valle de los Monos" -por la representación de doce monos en la tumba del último faraón citado.
Las excavaciones han facilitado un total de 62 tumbas, además de otras que quedaron inacabadas y de diferentes pozos, que totalizan más de 80 puntos de inhumación, aparte de los todavía no localizados.
El valle se encuentra dominado por el pico de el-Qum (“el cuerno”), cuya forma piramidal quizás influyó en los que eligieron este lugar para el descanso eterno de los faraones una vez que las antiguas pirámides, fácilmente visibles y expuestas a los saqueos, no consiguieron ocultar los secretos guardados en su interior…
El autobús nos deja en una explanada donde nos montaremos en los “taf-taf”, unos trenecitos que nos llevan hasta las entradas de las tumbas. Antiguamente los autobuses llegaban hasta ellas, hasta que se descubrió que algunos de ellos estacionaban justamente encima del túnel de una de las tumbas….
La entrada al Valle de los Reyes va incluida en el precio del viaje y permite la entrada a tres tumbas sin incluir la de Tutankamón. Creíamos que podríamos elegir y el que eligió por nosotros fue el guía, que ya tiene predeterminadas las tumbas en las que se entran. Nos gustaron todas las que vimos aunque quizás se echó de menos algo de tiempo para poder investigar por nuestra cuenta y poder decidir. De hecho, llevábamos información de otras tumbas que también prometen. Por ejemplo, hubiéramos visitado la tumba de Ramsés VI, aunque no se incluyera tampoco en la entrada, pero la falta de tiempo no nos lo permitió. Demasiado decidido de antemano todo. Pero bueno, como todo merece la pena no se sale de allí con sensación de haber malgastado el tiempo. Y apuntaremos estas cosas pendientes para el próximo viaje…
Como podéis observar, el diseño de la entrada y los dibujos son muy bonitos. Curiosa la forma de marcar las tumbas que ya llevábamos vistas, el habibi de la entrada hace un agujero con un taladro de escritorio. Técnica digital, pues apretaba el cacharro con los dedos:
Plano de la distribución de las tumbas en el Valle de los Reyes. Con flechas rojas, marcadas las cuatro tumbas en las que entramos. Con flechas azules otras que también merecen la pena y que dejaremos para otra ocasión.
En una página de internet encontramos qué tumbas se encuentran abiertas en el momento en que vamos a Egipto, pues a veces cierran algunas para restaurar. Por ejemplo, la tumba de Seti I, la más grande y una de las más bonitas lleva mucho tiempo cerrada y no parece que la vayan a abrir a corto plazo. Pasa lo mismo con la tumba de Nerfertari en el Valle de las Reinas. La visita a este último no estaba incluida en la visita y si vamos guiados es difícil de realizar pero si no se puede ver la tumba más bonita que tiene no creemos que sea rentable ir allí (en Egipto no hay nada que no merezca la pena pero hay que escoger). Quizás en otro viaje y por nuestra cuenta se pudiera visitar el Valle de las Reinas, el de los artesanos, el de los Nobles….la zona arqueológica de Luxor no tiene fin. Abajo, los horarios e idiomas del espectáculo de Luz y Sonido del templo de Karnak, por si a alguien le interesa y le cuadra en su visita: 
Bueno, después de tanto preámbulo, es hora de bajar ya a las entrañas de la tierra. Pero para eso tendréis que esperar... 
¡Hasta el próximo capítulo!

Referencias bibliográficas del Capítulo 3 (El Valle de los Reyes):

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