jueves, 10 de marzo de 2011

Capitulo 3 del Viaje a Egipto - Valle de los Reyes - 8ª parte: Otras Tumbas

Hasta aquí el repaso de las tumbas que pudimos visitar, utilizando imágenes de internet y de otras fuentes, ya que no nos dejaban hacer fotos dentro de las tumbas.
Pero quedaron otras historias memorables bajo el resto de escalones y agujeros que nos rodeaban, ocultas a nuestra vista, y que quizás algún día podamos investigar...
…Como la historia de la tumba de Seti I, la más grande de todas, y de su magnífico sarcófago de alabastro. Según palabras del escritor Javier Sierra en su libro "La Ruta Prohibida":
“Marzo de 1825. Durante tres noches consecutivas, el número 13 de Lincoln's Inn Fields, en el corazón de Londres, celebra una extraña fiesta. El anfitrión no es otro que sir John Soane, el arquitecto que levantó el Banco de Inglaterra y diseñador de los grandes proyectos del Imperio Británico. Media ciudad rumorea que ha pedido a sus huéspedes que crucen con cuidado la cancela de su nueva casa y se dejen llevar por la luz del más de un centenar de portavelas, candelabros y lamparillas de aceite que ha dispuesto en el suelo. La sensación es fantasmagórica. La luz produce extrañas sombras en la recargada decoración de la casa. En cada uno de sus rincones asoma un tesoro: un vaso etrusco aquí, una estatua de Isis allá, cuadros con escenas míticas por doquier, bustos de Napoleón, medallas, bajorrelieves... Todo ha sido ubicado con extremo cuidado. Nada es azar. Soane deja que sus invitados descubran sin ayuda la sorpresa que les ha preparado. Está en la cripta, escaleras abajo. El lugar es un pequeño patio orientado a los cuatro puntos cardinales, en cuyo corazón brilla un objeto extraordinario. Parece un ataúd que irradia luz propia. ¡Y lo es! Se trata de un cofre de más de 3.000 años de antigüedad, tallado en un fino alabastro, en cuyo interior los sirvientes del arquitecto han dispuesto unas lámparas. El efecto es sobrecogedor. Sobre el alabastro han sido añadidas figuritas fundidas en sulfato de cobre que, al recibir la luz desde atrás, proyectan sus siluetas contra las paredes vecinas. Parece cosa de magia. Y Soane, satisfecho, sonríe. Esa noche está dispuesto a demostrar a todo Londres que Lincoln's Inn Fields es, en efecto, la casa de un mago. Una vieja caja egipcia. Tan maravilloso sarcófago todavía sigue allí. En la cripta de Soane. En el mismo lugar en el que irradió su luz durante aquellas tres intensas noches…
Dicen que la tumba de Seti I (KV 17), es sin duda, la mejor tumba del valle, pero actualmente no se puede visitar. 
Con más de 100 metros de longitud, es una de las más grandes del valle y una de las pocas que están totalmente terminadas, debido a los muchos años del reinado del faraón.
Seti I fue hijo de Ramsés I y gobernó unos 15 años. Fue militar como su padre y su nombre proviene de Seth, el dios de la guerra, al que Seti I sirvió como sacerdote antes de ser soldado. Al convertirse su padre en visir de Horemheb y más tarde en faraón, fue asociado al trono, aunque ya teniendo edad madura. Las campañas militares de Seti por el sur de Palestina, Siria y Fenicia fueron un rotundo éxito, pero no se atrevió a ir más al norte por el avance del dominio hitita. Fue precisamente bajo Sethy I cuando comenzó la verdadera persecución hacia el recuerdo de Akenatón, y su capital inconclusa, Aketatón, comenzó a ser demolida. Debido a la inmensa fama que alcanzó su hijo Ramsés II, en parte adjundicándose colosales monumentos que comenzaron sus antepasados, la memoria de Seti I nos ha llegado, inmerecidamente, algo disminuida. Los estudios realizados sobre su momia no arrojan luz sobre los motivos de su temprana muerte, aunque se cree que sufría de una enfermedad vascular que provocaba el mal funcionamiento de su corazón. De hecho, éste fue encontrado a la derecha de su cuerpo, por lo que se piensa que el faraón ordenó, que a su muerte, se lo pusieran en el lado opuesto para que funcionara correctamente en la siguiente vida. Aunque otros expertos opinan que este pudo haber sido un error de los momificadores.
"…Los mil invitados que entonces se postraron ante él, hoy ya se cuentan por decenas de miles. El número 13 de Lincoln's Inn Fields es, probablemente, uno de los museos más extraños del mundo. Y su misterioso sarcófago, una de las piezas egipcias más valiosas que se conservan en manos privadas. Se trata, nada menos, que del lugar del último reposo del faraón Seti I, padre del célebre Ramsés II, y uno de los gobernantes más importantes que jamás tuvo el país del Nilo.  ¿por qué los conservadores del Museo Británico se negaron a pagar las 2.000 libras esterlinas que les pidió su descubridor? Ese cajón de alabastro de tres metros de largo por uno de ancho valía mucho, muchísimo más. ¿Por qué lo rechazaron? 
…Aquella maravilla fue descubierta en octubre de 1817 por el aventurero e ingeniero italiano Giovanni Battista Belzoni. La tumba que lo albergaba, una enorme galería subterránea en el corazón del Valle de los Reyes tebano, había sido saqueada en la Antigüedad y dentro no quedaba ni rastro de la momia del faraón. Sin embargo, para fortuna de Belzoni, su contenedor para el más allá seguía intacto. El italiano, pues, jamás supo de quién era aquella tumba suntuosa. En 1817 aún no se habían descifrado los jeroglíficos, y al dueño de aquella morada de eternidad lo llamaron Psamis primero, y Ousirei más tarde… 

Hoy, casi 200 años después de aquellos hechos, todavía son muchos los historiadores que no se explican por qué sir John Soane quiso hacerse a toda costa con aquella pieza, y adornar con ella el rincón más lúgubre de su mansión. Su empeño no era, en el fondo, tan raro. Un templo para las musas. Soane, en la tradición que aún preservan algunos arquitectos modernos, estaba fascinado con el ocultismo. En él buscó razones simbólicas para dotar de sentido a sus edificios, y vencer -en palabras suyas- «la moderna falta de intensidad espiritual». Y así, guiado por su compulsivo interés por coleccionar piezas de la Antigüedad, creó un museo a imagen de los célebres gabinetes de curiosidades o wunderkabinetts propios de los siglos XV y XVI. Inmuebles llenos de rarezas que buscaban la admiración de lo extraño, lo maravilloso, y la invitación a meditar sobre ello. Para él un museo era, literalmente, un «templo para las musas», un lugar de recogimiento e inspiración. Y necesitaba una pieza maestra que santificara el lugar. De algún modo, Soane había ordenado el resto de su colección buscando impactar al visitante. Y consciente del valor de su orden, cuatro años antes de morir, en 1833, consiguió que un acta del Parlamento garantizase que su casa y su colección se conservarían lo más intactas posibles en el futuro. Eso incluía al féretro de alabastro.
…En el museo se puede descubrir algo inquietante. Una carta enviada por su amigo James Christie el 21 de marzo de 1825, dándole las gracias por la misteriosa fiesta del sarcófago me dio la clave para entender su empecinamiento por hacerse con él. «Su exhibición», escribió al calor del impacto visual de la tumba iluminada, «fue de particular interés para mí ya que podría coincidir muy de cerca con mis especulaciones sobre el uso de luces en Eleusis». Christie, naturalmente, se refería a los llamados Misterios de Eleusis, una milenaria tradición iniciática nacida en Grecia y vinculada al mito de muerte y resurrección de Perséfone. Según ese mito, Plutón, Señor de los Muertos, secuestró a la bella Perséfone y se la llevó a su oscuro reino. Pero fue la incansable búsqueda de su madre, Démeter, la que obligó a Plutón a devolver su presa al mundo de los mortales. El mito, repetido una y mil veces bajo infinitas variantes -Cibeles y Atis, Astarté y Adonis, Isis y Osiris-, inspiró todas las grandes ceremonias de iniciación del mundo antiguo... y moderno. Como la masonería. Y fue masón. Lo demuestran tanto su dedicación al New Masonic Hall, el edificio que levantó entre 1828 y 1830 a escasos cientos de metros de Lincoln's Inn Fields, como un retrato al óleo que cuelga en su museo. El cuadro, pintado tres años después de su fiesta, lo exhibe vestido con atributos propios de esa sociedad iniciática. Curiosamente, la ceremonia masónica en la que un adepto se convierte en maestro escenifica el tránsito de la vida a la muerte y de regreso a la vida. En ella, el cuerpo simbólico de Hiram Abiff -el arquitecto de Tiro que levantó el Templo de Salomón- es sacado de su féretro…
…¿Y qué mejor féretro para un rito así que uno que llevara incluidas las instrucciones para navegar en el más allá? cuando los jeroglíficos del sarcófago de Seti se tradujeron, se descubrió que formaban parte del Libro de las Puertas, un texto mágico con el que el faraón podía vencer cualquier prueba que se encontrara en el país de los muertos. Los masones ya lo intuían desde hacía tiempo. No en vano, en esa misma ceremonia de acceso al grado de Maestro pronunciaban una letanía que no sabían lo que quería decir. Una frase repetida desde hacía siglos y que rezaba: Ma'at neb-men-aa, Ma'at at-ba-aa. Cuando en 1822 Champollion empezó a leer las letras egipcias, no tardó en descubrirse que esa misteriosa letanía era una antigua frase egipcia. Un himno a la diosa Maat y a un maestro que la servía. ¿Hiram? ¿Se sintió John Soane heredero de ese mítico arquitecto? ¿Y por qué no?"
 …Sea como fuere, la historia del sarcófago de alabastro es una magnífica excusa para volver a Londres y poder verlo. Y por si fuera poco lo que nos podría deparar esta tumba de Seti I (desafortunadamente cerrada al público), una aventura arqueológica similar a las de Indiana Jones: la exploración del misterioso pasadizo subterráneo que parte de la tumba. Es un túnel profundo, peligroso y claustrofóbico; se ignora aún qué hay al final, el que lo excava es un arqueólogo muy popular que luce sombrero (el omnipresente Zahi Hawass) y en un tramo muy en pendiente se han instalado ¡vagonetas! como las del Templo Maldito.
Numerosas teorías sobre el pasadizo, del que hoy día sólo están excavados unos 155 metros (dicen que si se continúa la excavación puede hundirse la tumba):

  • ¿Un pasadizo simbólico para el Renacer del Rey?
  • ¿Un conducto que conduce directo hacia el agua de la capa freática para conectar simbólicamente la cámara funeraria de Seti I con el océano primigenio de Nun en las profundidades de la tierra?
  • ¿Una conexión con el lejano templo de Karnak?
  • ¿El camino hacia la verdadera estancia donde se ubican los tesoros de Seti I?

Quizás algún día lo lleguemos a saber...
¡Hasta el próximo capítulo!
Referencias bibliográficas:
• Información general sobre el Valle de los Reyes: http://www.terra.es/personal/miguellb/vallereyes/kvindice.htm

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