lunes, 28 de marzo de 2011

Capitulo 4 del Viaje a Egipto - El templo de Hatshepsut

Condensada mañana. Pocas veces podremos ver tantos iconos de la historia en tan poco tiempo. Si aún no habíamos podido asimilar las visitas al templo de Karnak y al Valle de los Reyes, ahora le tocaba el turno al impresionante Templo de Deir El Bahari, construido por el arquitecto, ingeniero y mil cosas más llamado Sen-en-Mut para su faraona, la Reina y Diosa Hatshepsut. De la vida de estos dos misteriosos personajes se podría hacer un gran película de Hollywood…o incluso un culebrón venezolano.
Famosa escultura de Hatshepsut situada en el Museo Arqueológico de El Cairo. Más abajo, el cartucho de la reina con su significado, “La Primera de las Nobles Damas”
HAT - SHEPESUT
”LA PRIMERA DE LAS NOBLES DAMAS”
Son chulos los tickets para entrar a los monumentos en Egipto. Este costaba 30 LE (= libras egipcias, ó como las llamábamos nosotros, Lerus, para diferenciarlas de los Euros). Al cambio aproximado, un Euro = 7 LE)
Llevábamos una tablita con las equivalencias, para que no nos dieran “coba” en el regateo. Pero la verdad es que una vez allí te dejas llevar y te encomiendas a la tabla del siete y a la mucha o poca agilidad mental que tengas en ese momento para “pelear” el precio con el “Hebibi” de turno que te avasalla para que le compres de todo…
Desde el “Taftaf” (trenecito como el del verano en Paseo Marítimo) donde vamos montados, ya divisamos al final de la explanada el magnífico templo, que parece surgir de las profundidades de la montaña.
Vista aérea del templo con sus terrazas.

Para situarnos…..1. Primera terraza; 2. Segunda terraza; 3. Pórtico Norte; 4. Pórtico Oeste; 5. Capilla de Anubis; 6. Capilla de Hator; 7. Tercera terraza; 8. Capilla de Ra-Horajty; 9. Capilla funeraria de Tutmosis I; 10. Cámara de ofrendas de Hatshepsut; 11. Santuario.


“¡ Vamos Habbibis!
Aquí, jóvenes, que vamos a ver este templo tan boníííto!”
La Expedición al País de Punt
Camino del templo vemos este hueco donde se encuentra una raíz algo mustia...
“Este árbol fue traído desde Punt por la Expedición de Hatshepsut que fue descrita en las paredes del templo”
Como decía el cartel junto al árbol, la paredes del templo muestran escenas que representan la expedición enviada por la reina al lejano país de Punt, de donde trajeron numerosos productos.
Punt es el país legendario de donde procedían los mejores árboles de incienso y mirra, probablemente situado en la actual Somalia. La expedición tuvo lugar aproximadamente en el año 15º de su reinado.
Comandada por Nehesi, portador del sello real, la expedición fue tanto por tierra como por mar, y durante ella no sólo se dedicó la delegación egipcia a comerciar, sino que también hizo un minucioso estudio de la fauna y la flora de Punt, así como de la organización política y social del lugar. No sólo fue un éxito al conseguir importar la preciosa mirra a Egipto, sino que trajo extrañas especies animales antes nunca vistas y generosos cargamentos de oro, marfil, ébano y otras maderas preciosas que enriquecieron considerablemente las arcas reales y las de los templos. 
Sin lugar a dudas, en aquel momento de su reinado, con la inauguración de su hermoso templo y el regreso de los viajeros del Punt, Hatshepsut había llegado al cenit de su gobierno.
Representación del árbol de la mirra, una de las riquezas traídas desde Punt.
Pero no todo el mundo el está de acuerdo con que Punt estaba localizada en la actual Somalia. A quien piensa que la expedición tuvo que realizar un viaje aún más largo (aunque me temo que se trata sólamente de elucubraciones sin mucha base histórica)...
"...Es notoria y ha llamado la atención de los arqueólogos, la similitud de las barcas de totora del Nilo con las del Titicaca. Se ha dejado constancia de que estos viajes duraban tres años, demasiado tiempo para viajes a Etiopía o Zimbawe como se pretende ubicar a Punt. Se dice que en estas navegaciones se traía incienso el cual era utilizado en la preparación de las momias, pero nunca se aclaró que las verdaderas especias consistían en drogas como la coca y el tabaco que hoy sabemos que formaban parte de los ingredientes utilizados en la momificación, como veremos más adelante. Otra expedición enviada por el faraón Tut Moshes III en 1450 a.C. que ordena a su flota navegar al poniente en busca del mítico mundo de los muertos.Se conocen referencias a estos viajes durante la dinastía de los faraones Ramoshes I hasta Ramoshes XI. Según Herodoto, ante la imposibilidad de reactivar un canal que había sido construido por el Faraón Seti I entre el Río Nilo y el Mar Rojo, canal de existencia dudosa, es posible que se confunda con una ruta, como la que describe el canciller Henú, el Faraón Nekao en el año 600 a,C. envía una expedición de navíos Fenicios que partiendo del Mar Rojo circunnavega el África llegando a las Columnas de Hércules después de dos años y un año mas tarde llega a Egipto o sea un total de tres años de navegación, el tiempo de navegación coincide con los viajes a Punt por lo que se puede sospechar de una posible vuelta al mundo y no vuelta al Africa..." 

El hombre de confianza
El arquitecto real se convirtió en el hombre de confianza de la famosa reina de Egipto. Los perfiles de la historia del antiguo Egipto muestran una galería de personajes fascinantes que asoman sus rostros entre las brumas del pasado. Uno de ellos es, sin duda, Sen-en-Mut. En Egipto no existió un rey famoso sin un personaje en la sombra que controlase los resortes del poder. Alguien que conocía perfectamente los secretos recovecos de los templos. Uno que hablaba cuando todas las bocas guardaban silencio. Un espíritu superior que controlaba el país, tanto a los altos cortesanos como a los humildes excavadores de canales, a los que observan el cielo y a los que guardaban los rebaños del dios. En suma, un hombre sabio que conocía perfectamente los secretos de las divinidades y los temores de los hombres. Sen-en-Mut fue uno de estos contados elegidos. Controló Egipto junto a Hatshepsut (1479-1457 a.C) durante los veintidós años que duró el reinado de esta célebre soberana.
Esta de aquí arriba es la entrada a la tumba de Sen-en-Mut, y se puede ver desde el camino hacia el templo. Su pared final termina casualmente donde lo hace la tumba de Hatshepsut, cuya entrada se realiza por la otra ladera del monte, en el Valle de los Reyes. ¿Una pensada forma de estar juntos en el Más Allá? 

Otro dato que hace pensar en que había tomate es que Sen-en-Mut había sido nombrado preceptor de la princesa Neferure, hija de Hatshepsut. Son numerosas las estatuas que muestran al Mayordomo de Amón Sen-en-Mut en una actitud muy paternal con la joven princesa princesa (oficialmente hija de Hatshepsut y del difunto Tutmosis II), por lo que la hipótesis de que fuese hija de ambos entra dentro de lo verosímil.
Esta estatua es una de ellas. Pudimos verla días más tarde en el Museo Arqueológico de El Cairo. (Aunque la foto no es nuestra porque allí no nos permitieron las cámaras).

La Capilla de Hathor
En el lateral izquierdo del templo de Hatshepsut se encuentra uno de los rincones más significativos del lugar…La Capilla de Hathor.
 
En la capilla de Hathor se ven, quizás por primera vez en la historia, columnas de base poligonal en lugar de las típicas redondeadas. Una de las muchas ocurrencias del gran arquitecto Sen-en-Mut. La pequeña “sala hipóstila” se completa con otro estilo de columnas, las denominadas columnas Hathóricas, cuyo capitel es la representación de la Diosa, o tal vez de la propia Hatshepsut asimilando las características de Hathor.
Hathor era una diosa celestial, La Maestra de los Cielos. Una diosa del amor, la belleza y la alegría, la música y la danza. Se la conocía como la Madre de las Madres y de la fertilidad, los niños y el parto. Sin embargo, también era una diosa oscura, la Dama de la embriaguez, y una diosa de los muertos como Dama de Occidente. Y como Dama del Sur, relacionada con el Sicómoro, el árbol destinado a repartir cosas buenas a los fallecidos en el más allá. Varios siglos o incluso milenios después de su “nacimiento” llegaría a ser conocida como…”Afrodita”.
       
     
El interior del santuario guardaba la estatua de Hathor, representada como Vaca con el disco solar entre sus cuernos. Tanto la decoración interior como la figura fueron trasladados al Museo Arqueológico de El Cairo, donde pudimos verla días después. Un carril labrado a medida permitía la salida de la Diosa para el culto. Otra curiosidad: En un lateral vemos cómo la Reina se alimenta de la leche de la Diosa. Al fin y al cabo, Hatshepsut fue considerada como descendiente directa de la Diosa…
 
El nacimiento Divino
Sobre la terraza intermedia del templo de Deir el-Bahari se encuentra el pórtico del nacimiento divino de Hatshepsut. Se representa un consejo de dioses presidido por Amón-Ra, que ha decidido unirse con la reina Ahmose. Hatshepsut nace en presencia de Amón y nueve divinidades interviniendo los dioses en favorecer su nacimiento. Jnum modela la niña y su ka en el torno de alfarero para que tenga siempre vida, salud, alimentos, ideas justas, amor, alegría. La diosa rana Heket da vida a las figurillas modeladas por Jnum. Thot anuncia el futuro nacimiento de la feliz madre, que es conducida a la cámara del parto. Su padre divino, al que es presentada, saluda a la niña y la arrulla. La diosa Sejsat traza sus cartuchos.

Relieve representando el nacimiento
divino de Hatshepsut
En efecto, Hatshepsut, cuya familia no estaba emparentada con la línea real, no hubiera podido ni soñar siquiera acceder al trono de no contar con los apoyos que consiguió entre el clero del dios Amón en Tebas mientras era la esposa de Tutmosis II. Las cuantiosas donaciones y los privilegios que concedió a los sacerdotes, encabezados por la eminencia gris del régimen, el visir Hapuseneb, fueron una forma de pago por los servicios prestados, pues de no ser por el inmenso regalo que recibió Hatshepsut de ellos, su legitimidad habría sido menor. Y este valioso obsequio de la casta sacerdotal a la reina-faraón fue la célebre Teogamia.
En la Teogamia, Hatshepsut declara al pueblo egipcio que su verdadero padre no es Tutmosis I, sino el propio dios Amón, que con su sabia previsión visitó una noche a la gran esposa real Ahmose y la permitió concebir a la mujer que estaba sentada ahora en el trono de las Dos Tierras con el beneplácito del panteón entero. Hatshepsut se declaraba por ende primogénita de Amón, y su sustituta y fiel delegada en la tierra, con lo que su figura se trocaba en completamente sagrada.
Muy pocos faraones recurrieron a la Teogamia para validar su derecho al trono, y su estatus pasaba a ser de un dios vivo. El ardid de Hatshepsut y el alto precio que tuvo que pagar a los sacerdotes por él, le asegurarían un reinado tranquilo y sin disidencias, aunque acabaría pasándole factura a la dinastía por el, desde entonces, imparable crecimiento de los sacerdotes de Amón.
El dibujo de esta columna muestra a la Reina Hatshepsut embarazada. De su brazo cuelgan hasta tres Anj o cruces de la vida, simbolizando el número de hijos que llegó a tener. Aquí vemos al “Habibi” que nos mostró atentamente la imagen anterior de "la faraona" en estado de buena esperanza: 
Amablemente también se ofreció a posar para la foto. Y amablemente puso después la mano para recoger la obligada propina…y es que no se les escapa una oportunidad para “recaudar” a estos “Habibis”.

La destrucción de la memoria
A la muerte de Hatshepsut, Tutmosis III fue por fin rey único de Egipto, sin ninguna atadura. Podría pensarse que fue él quien libero su cólera sobre la figura de la difunta reina, aniquilando su memoria y usurpando sus numerosos monumentos. Pero esta primera teoría esta siendo rebatida por los egiptólogos.
Aportan un nuevo responsable a la destrucción de su memoria: El clero de Osiris, dios que parece no haber sido suficientemente homenajeado en el reinado de Hatshepsut. En su templo de Deir el-Bahari, la reina se hizo esculpir en forma osiríaca, incluyendo en su iconografía ciertos símbolos solares, los cuales pudieron ofender a los sacerdotes de Osiris.
La destrucción de la memoria de la reina se produciría 20 años después de su muerte, pues tenia que acabar el reinado de Tutmosis III y morir Sen-en-Mut. De lo contrario, no lo hubiesen permitido. Mientras la Reina gobernaba Egipto, el faraón Tutmosis III prefería la vida militar y expandir las fronteras del país más allá de lo que lo hizo su abuelo Tutmosis I.
Desde arriba de la explanada...
...y desde abajo de la explanada.
Esta imagen de un miembro de la Policía Turística con su kalashnikov en ristre es frecuente en todos los monumentos y templos egipcios. La verdad es que intimidan un poco y uno intenta apartarse de la trayectoria del fusil por si las moscas, pero bueno.
El gobierno egipcio “cuida” de esta forma de una de sus fuentes de ingresos más importantes, el turismo. Fue precisamente en la explanada del templo de Hatshepsut donde tuvo lugar en 1997 la “Matanza de Lúxor”, en la que 58 turistas y 4 egipcios fueron masacrados por militantes islamistas de la teóricamente ya desaparecida Al-Gama'a Al-Islamiyya.
Bueno, pues hasta aquí llegó la cosa: ¡Rápido “Habbibis”, a coger el trenecito para que nos lleve de nuevo al autobús, que aún quedan cosas que visitar esta mañana!
FIN DE NUESTRA VISITA AL TEMPLO DE HATSHEPSUT
¡Hasta el próximo capítulo!
Hatshepsut, la primera mujer que se hizo esculpir como esfinge. 
Referencias bibliográficas:
http://es.wikipedia.org/wiki/Hatshepsut

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