lunes, 28 de marzo de 2011

Capitulo 5 del Viaje a Egipto - Los Colosos de Memnon

Acabamos de visitar "el chalecito" de una mujer impresionante, que llegó a la cumbre de una sociedad en la que, aunque de forma menos acusada que en otros pueblos, los hombres eran los reyes (nunca mejor dicho). Después de la friolera de 3.500 años pasados, esta situación desgraciadamente no ha cambiado gran cosa en muchas partes de nuestro planeta... 
Mapa de Luxor, antigua Tebas, y de las montañas tebanas. En recuadros, las visitas que realizamos el Martes 28 de Abril de 2009.  
Pero dejando atrás pues el Templo de Hatshepsut, subimos otra vez al autobús para llegar hasta los famosos Colosos de Memnon, donde haríamos una pequeña parada para los obligados retratos.

Repasamos a continuación el tremendo árbol genealógico de las dinastías egipcias. En este caso estamos situados en los comienzos del Nuevo Imperio. Concretamente, Amenhotep I (creo que Amenhotep y Amenofis son el mismo nombre, solo que la última es la nomenclatura griega) sería el hijo de Amosis, con el que comenzó dicho imperio tras haber expulsado a los "ocupas" hicsos. y, por lo tanto, iniciador de la Dinastía XVIII. Amenhotep I murió sin descendencia y lo sucedió Tutmosis I, padre de Tutmosis II y de Hatshepsut. Hatshepsut subió al trono tras haber estado casada con su hermanastro Tutmosis II...(qué lío). Pues bien, tras unos cuantos Amenhotep y otros cuantos Tutmosis llega Amenhotep III, que es precisamente el representado en las estatuas de los Colosos y ni más ni menos que el padre de Akenatón (el rey hereje) y quizás también (según algunas teorías) el padre del mismísmo Tutankamón. 
Son muchos nombres y por supuesto no es necesario tenerlos todos en mente, pero sí que es conveniente que nos suenen antes de hacer este viaje, ya que una vez allí, la cantidad de información es ingente, y además desordenada. Saltamos de una época histórica a otra con la misma rapidez que vamos de uno a otro monumento...
Las dos estatuas gemelas muestran a Amenhotep III en posición sedente; sus manos reposan en las rodillas y su mirada se dirige hacia el Este, en dirección al río Nilo y al Sol naciente. Dos figuras de menor tamaño, situadas junto al trono, representan a su esposa Tiy y a su madre Mutemia; los paneles laterales muestran una alegoría en bajorrelieve del dios de la inundación anual, Hapy.

No es que llegáramos a los Colosos en parapente o ala-delta. Se trata simplemente de una afoto del Google Earth. 
Las estatuas están esculpidas en grandes bloques de  cuarcita, traídos especialmente desde Guiza y de la cantera de Gebel el-Silsila, al norte de Asuán. Incluyendo las bases de piedra sobre las que se sustentan, las estatuas tienen una altura total de dieciocho metros. 
La función original de los colosos fue la de presidir la entrada al complejo funerario de Amenhotep III: un inmenso centro de culto, construido en vida del faraón, en el que se le adoraba como al dios en la tierra. En esos días, el complejo del templo era el mayor y más espectacular de todo Egipto. Ocupaba un total de 35 hectáreas. Incluso el Templo de Karnak era menor que el conjunto funerario de Amenhotep. Hoy en día, sin embargo, quedan pocos vestigios del templo.

Por el camino, restos arqueológicos de multitud de templos alrededor de las montañas tebanas… 
Sin embargo, los colosos son famosos desde la antigüedad por que el del lado derecho, llamado coloso parlante, tenía la particularidad de emitir un sonido al salir el sol. Los griegos, y más concretamente el geógrafo e historiador Estrabón, detectaron este fenómeno y dieron lugar a la leyenda que contamos a continuación... 
Pero antes una nota para relacionar ideas: Gracias a los escritos del mismo Estrabón se sabe desde antiguo que la ciudad de Cádiz es trimilenaria, desde mucho antes de que se atestiguara con el hallazgos de restos arqueológicos, lo cual ha ocurrido recientemente. Según Estrabón y otros clásicos, la ciudad de Cádiz se fundó en el 1.100 a. C. Pues bien, el reinado de Amenhotep III se data entre 1.390 y 1.353 a. C. Dado que el templo ya existía en tiempos de su reinado, quiere decir esto que mientras se tallaba y pulía la piedra que teníamos delante de nuestros ojos aún faltarían unos 250 años para que se fundara nuestra ciudad natal, la bien denominada "Ciudad más antigua de Occidente". Y eso que no hemos hecho la comparación con las primeras pirámides de Saqqara (ya llegaremos). Mentalmente no soy capaz de asimilar tanto tiempo...
Pues bien, la leyenda dice que este coloso era la imagen del mítico guerrero Memnón, hijo de la Aurora, muerto en un enfrentamiento con Aquiles, y cada mañana saludaba con un gemido la aparición de su madre por el horizonte.
Una de las grietas del monumento. 
En pequeño se atisban las inscripciones de los antiguos peregrinos.
El fenómeno real es que tras el terremoto del año 27 d.C. se desmoronó la parte superior de la estatua, provocando una grieta hasta la cintura, y el calentamiento de la piedra con los primeros rayos de sol hacía que esta emitiese ese sonido característico.
El lugar se convirtió en motivo de peregrinación de ilustres viajeros que llegaban hasta las estatuas para observar el fenómeno, dejando, muchos de ellos, grabadas sus impresiones y oráculos sobre el zócalo, como el emperador Adriano y su esposa Sabina. El coloso "cantó" hasta la restauración ordenada por Septimio Severo a principios del siglo III.

A continuación, unas cuantas típicas "afotos" turístico-costumbristas: 
Sí, estuvimos allí...
El fotógrafo fotografiado.
La "Colosa" separándo a los Colosos.
Vista trasera.
En esta pintura, rodeados de agua procedente del desborde del Nilo.
Por supuesto, cualquier monumento visitable y retratable tiene a su alrededor montones de puestos y de “Habbibis” pidiéndote que te “retrates” aunque esta vez utilizando la cartera en lugar de la cámara. 
Unas cuantas “afotos” de las normales a los Colosos y otra vez al autobús, a seguir el camino, ya de vuelta para el barco. Por el camino, algunas imágenes curiosas del Egipto “moderno”…
Dejamos ya tranquilos a los Colosos y nos vamos al siguiente capítulo..
Referencias bibliográficas:

2 comentarios:

alhambrarum dijo...

Vayaaa!!!!y yo sin conocer este sitio!!!!!!!

me encanta!!! muy bien trabajado, que sepas que te seguiré con entusiasmo desde este capitulo 5


un abrazo!!!!

MBO dijo...

Todo un honor tu comentario, sobre todo viniendo de uno de mis blogueros de referencia. Si quieres puedes remontarte al capítulo 1 para comenzar el viaje a Egipto con nosotros desde el principio. Un abrazo y besos a la peque.