miércoles, 3 de agosto de 2011

Regalo musical en el Gran Teatro

Unas navidades recibimos un inesperado regalo musical. Salíamos ya de una de esas largas e interminables jornadas de estudio en las salas de la plaza Simón Bolívar, cansados, mochila al hombro, en chándal, barba de tres o cuatro (o cinco) días (eso sólo yo) cuando, al pasar por la Plaza Fragela se nos acerca una chica para ofrecernos dos entradas para el Concierto Extraordinario de Navidad de música clásica que se celebraba esa misma noche. A ella se le había chafado el plan por algún motivo y, generosamente, nos ofrecía el par de entradas para que alguien las pudiera aprovechar. 
Por suerte iba con mi "Pintora Favorita". En esa época nuestra economía era más bien cortita y, como suele ocurrir cuando se estudia para algún tipo de oposición, nos podíamos ni siquiera perder el tiempo en hacer planes. Por eso, lo tomamos como un pequeño regalo por haber pasado por allí y aceptamos el ofrecimiento de buena gana. El único "problema" era que nuestro atuendo no estaba a la altura de la ocasión, una vez visto la elegancia "burguesa" del personal asistente. Dábamos un poco el cante en el pequeño buffet de la entrada. Menos mal que el Gran Teatro Falla, una vez que sube el telón y se apagan las luces, no hace distinciones...

Desde entonces, cada vez que podemos y estamos por la zona, cruzamos la "Plaza del Falla" por si suena otra vez la flauta. Sobre todo por finales de Enero o principios de Febrero: a lo mejor algún día alguien cambia de planes y nos regala, por decir algo, dos entradas para la final del concurso de carnaval. La música clásica está muy bien, pero me gusta la variedad (no caerá esa breva). 

Os dejo con el "méquido" de la Tía Norica, que nos llevará de paseo por la historia del ya centenario Teatro:

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