miércoles, 31 de octubre de 2012

Una mirada

Ya hace 30 años y sigo recordando la escena como si fuera ayer. Estaba deseando de verla después de haber pasado el mayor tiempo de mi corta vida sin ella. Hasta ese entonces no tenía ojos nada más que para mí y esperaba con ansia su mirada. Cuando apareció ante mi vista desprendía, como si fuera un ángel, una luz especial que iluminaba el oscuro túnel al que desemboca la puerta del Hospital. No iba vestida de blanco pero a mí me lo pareció. Y entonces me dí cuenta de la realidad. En un principio, sus ojos no me buscaron porque estaban cuidando de él, un pequeño renacuajo de más de cuatro kilos y un pegote por nariz. Ya no sería yo el único. Pero de verdad que no sólo no me importó sino que pensé que yo también cuidaría así de él en adelante. Hace tiempo que anda sólo pero siempre tendrá unos ojos cuidando de él, por si las moscas o los túneles oscuros...Felicidades por adelantado, campeón. 

martes, 23 de octubre de 2012

Una cura de humildad

En mayor o menor medida, cada persona recibe en algún momento de su vida su cura de humildad. Pocos se escapan de este mundo sin que la realidad les dé un bofetón en la cara. Cosa distinta es que haya gente que no quiera o no sea lo suficientemente madura para interpretar dicha realidad.

Mi cura de humildad me llegó una fría mañana de marzo, cuando perdí a una de las personas más importantes de mi vida. Mi mente me decía que ese momento llegaría debido a su enfermedad; mi corazón me decía que era imposible. Y aunque nunca es buen momento, esa mañana era el peor de todos. 

Hay que comprender el contexto. Su cuerpo se destruía mientras que mi vida se empezaba a construir. Yo llevaba apenas año y medio con pareja y con muchos planes encerrados durante meses entre las paredes de las bibliotecas. Esperando dar el salto hacia un trabajo para el que me había estado formando desde años y que me permitiría viajar, formar una familia...¿Cómo era posible que él no fuera a ser testigo de los pequeños o grandes logros de mi vida que estaban por llegar y de los que él tendría gran parte de "culpa"? Era demasiado pronto, necesitaba más tiempo. Pero, como ya digo, la realidad era otra. 

La noche anterior tuvimos una discusión. En mi ceguera, yo aún pretendía verlo joven, acorde a su edad, con ganas de luchar. Él, sin embargo, ya tenía más que asumido su inevitable destino. Porque precisamente tonto no era. Tan asumido que se permitía bromear con su enfermedad e incluso con la muerte. Sí, todos sabemos que él siempre hizo una broma de todo. Pero ese humor negro en concreto a mí me enfurecía: 

-"¡Inconsciente! ¿no ves que nos haces daño con esas bromas infantiles?¿no ves que tú eres mi padre todopoderoso y no te puedes morir?" -pensaba yo sin imaginarme lo que acechaba a la vuelta de un amanecer...

Cuando a la mañana siguiente en la biblioteca oí su nombre de labios de una empleada, el frío del invierno me caló hasta los huesos. Ahí comprendí. En los dos minutos del fugaz camino hasta mi casa me temblaron las piernas más que en toda mi vida. Cuando llegué ya no hubo comunicación posible. Una comunicación que, a pesar de difícil en ocasiones por las diferencias de carácter, era para mí totalmente imprescindible.

Sé que él entendió al minuto uno mis fatuas razones porque salvo mi madre nadie me conocía mejor. Sé que perdonó mi enfado antes de su marcha. Pero no es bueno irse a la cama cometiendo el error de dejar pendiente una disculpa, un beso o un abrazo. Un pequeño error que puede convertirse en una eterna condena...     

A veces vamos por el mundo pensando que tenemos la razón absoluta. Muchos de los conflictos tontos que tenemos con la gente que nos rodea se producen y se enquistan a veces por no ponernos en la situación de la otra persona (no pensamos en sus motivos), y sobre todo porque el orgullo no nos permite coger dos sillas y una mesa y sentarnos a dialogar. Sin reproches o llantos. Sin juzgar, condenar y ajusticiar antes de escuchar. Sin público y sin mirar el reloj. Con madurez. Y lo antes posible, porque mañana puede ser tarde.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Por el foro


En Pompeya, el centro de la vida ciudadana era el Foro, amplia plaza rectangular, alargada de norte a sur, con pórticos de distintas épocas sobre tres lados y edificios públicos todo a su alrededor. Aquí se desarrollaban, en su mayor parte, las actividades políticas y religiosas, aquí los pompeyanos se reunían y se encontraban para llevar a cabo sus negocios o sólo para pasar el tiempo libre. Un rápido vistazo a los edificios del Foro hará comprender mejor la vida compleja y animada que cotidianamente lo movilizaba.
Surgido ya en la época samnita, en el siglo II a.C,, luego fue transformado por los romanos en el Capitolium de la ciudad. Es un templo de tipo itálico, sobre un alto podio, con la cela precedida por un profundo pronaos; en la parte delantera está el altar de sacrificios. A ambos lados del templo hay dos arcos erigidos en honor de personajes de la familia imperial, que no sabemos identificar con certeza. En el lado occidental de la plaza se encuentran los graneros públicos (harrea), la sede del tesoro municipal, el lugar para el control de las medidas (mensa ponderaría) y el lado del área sacra donde se encuentra el templo de Apolo. Éste es un lugar de culto que se remonta, al menos, al siglo VI a.C., pero hoy lo vemos con el aspecto que adquirió en la edad samnita, con remodelaciones del periodo romano. Al sur del Foro están los edificios de la administración pública, la sede de los duunviros, los más altos magistrados de la ciudad, la de los ediles y la Curia, donde se reunía el que hoy llamamos concejo comunal. A poca distancia está el Comitium, área destinada al desarrollo de las operaciones electorales. Sobre el lado oriental de la plaza se encuentra el edificio que la sacerdotisa Eumaquia hizo construir a sus expensas para transformarlo en la sede de una de las más florecientes corporaciones de Pompeya, la de los fallones, fabricantes y lavanderas de las telas de lana; luego encontramos un pequeño templo dedicado, según parece, al emperador Vespasiano, y el santuario de los Lares públicos. Más adelante encontramos el Macellum, gran mercado con tiendas y un templete dedicado al culto imperial. Además, en las proximidades de la plaza hay otros edificios públicos: el templo de la Fortuna Augusta, destinado a un culto característico del mundo romano de la edad imperial, las termas del Foro y la Basílica.

A. Foro. 1- Base de la estatua de Augusto. 2- Base de la estatua de Claudio. 3- Base de la estatua de Agripina. 4- Base de la estatua de Nero. 5- Base de la estatua de ¿Calígula?  6. Bases de estatua ecuestres. 7- Bases de imágenes fijas. 8- Fundamentos de las tres estatuas ecuestres. 9- Tribuna. 10- Calibración de la tabla.
B. Basílica. 1- Lobby (Chalcidicum). 2- Habitaciónprincipal. 3- Tribunal.
C. Templo de Apolo.
D. Mercado salas (Graneros del foro).
E. Retrete público.
F. ¿Tesoro?
G. Arco.
H. Templo de Júpiter (Capitolium)
J. Arco de Triunfo de Tiberio.
K. Macellum (Mercado). 1- Porche. 2- Pórtico. 3- Tiendas. 4- Mercados de carne y pescado. 5- Capilla de la familia del Emperador ¿Claudio? 6- Salón de fiestas para el culto del Emperador. 7- Construcción de la cúpula con depósito de agua.
L. Santuario de la población Laren.
M. Templo de Vespasiano.
N. Mercado de la Lana. Edificio de Eumaquia. 1- Porche (Chalcidicum). 2- Pórtico.    3. Ábside de la Concordia. 4- Corredor cubierto. 5- Estatua de Eumaquia.
O. Comitium.
P. Oficinas de Duunviro (Magistrado).
Q. Tabularium (oficinas de registros oficiales y de funcionarios de la ciudad).
R. Oficinas de Decuriones (ediles).



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Edificio de Eumaquia: la sacerdotisa Eumaquia que, en la época de Tiberio (14-37 d.C.), era la protectora de los lavanderos de lana, mandó construir este edificio, cuya fachada de opus latericium es posterior al año 62 d.C. En las hornacinas frontales había estatuas de la familia imperial, en la cual asimismo se inspira el delicado bajorrelieve de mármol del portal, que recuerda los modelos romanos de la época de Augusto (según algunos estudiosos, decoraba la entrada del templo de Vespasiano o un pilar). En el interior había un pórtico con columnas y estatuas de la Concordia Augusta, en la exedra del fondo, y de personajes de la familia imperial, en los costados. Lo circundaba un pasillo cerrado, donde se hallaba la estatua de Eumaquia, en la hornacina detrás de la exedra (el original se conserva en el Museo de Nápoles). El edificio acaso fuera el mercado de la lana, o bien, la sede del gremio de los fullones. A la derecha de la entrada, había una tinaja embebida en la pared, en la que la gente orinaba, desde lo alto de una escalerilla. El emperador Vespasiano hizo pagar un impuesto sobre la orina, que se utilizaba como lejía y para desengrasar los tejidos.


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Templo de Vespasiano: Este templete, consagrado al culto del Genio del Emperador Vespasiano, estaba en plena construcción o rehabilitación, cuando se produjo la erupción de 79 d.C. Surgía en el fondo de un patio descubierto y constaba de un podio elevado con cuatro columnas en la parte frontal y al cual se accedía por medio de dos escalerillas laterales. Contra el fondo de la cella estaba emplazado el pedestal con la estatua del emperador. En el centro, sobre un plinto bajo, está el altar de mármol blanco, en una de cuyas caras más largas se aprecia la escena del sacrificio de un toro, típico del culto imperial. El templo que se vislumbra en el fondo de la escena, semejante al edificio real, sugirió la hipótesis de que el sacrificio representado es el que se celebró con motivo de la inauguración. En las caras más cortas del altar están los instrumentos rituales y en la última cara larga, apoyada sobre un escudo está la corona cívica de hojas de encina, prerrogativa de la majestad imperial. Algunos estudiosos consideran que el templo estaba consagrado al Genio de Octaviano Augusto, quien vivió entre los años 63 a.C. y 14 d.C. y fue el primer emperador romano: el título religioso de "Augusto" se lo confirió el Senatum en el año 27 a.C. Más tarde habría sido puesto bajo la advocación del Genio de los emperadores que le sucedieron: el último fue Tito Flavio Vespasiano.
 Templete de Vespasiano (Aedes Genii Avgvsti)
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El Santuario de los Lares Públicos: Algunos estudiosos opinan que fue edificado después del terremoto del año 62 d.C. y que lo consagraron a los dioses protectores de Pompeya, para expiar públicamente la animadversión divina contra la ciudad, que se había puesto de manifiesto a través del cataclismo (prodigium). Según otros, el Santuario es anterior al año mencionado y estaba vinculado al culto de la familia imperial. El edificio es de hechura compleja: está atiborrado de hornacinas y columnas adosadas a las paredes, que seguramente tendrían una rica decoración de mármol, que nunca fue terminada. La estructura portante es de opus latericium y las paredes son de opus reticolatum y de opus incertum. En el centro del área estaba ubicado el altar donde se hacían los sacrificios.
Santuario de los Lares Públicos
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El Templo de Júpiter: En el fondo de la plaza, hacia el norte, se yergue el templo de Júpiter, que era el lugar de culto más importante. Fue erigido en el siglo II a.C. Posee un alto podio, con escalera frontal, que hace de base a la cella. Esta última estaba circundada pro una hilera de columnas y unas columnatas de dos órdenes la subdividían en tres partes. En su interior había una estatua de Júpiter, de la época de Sila (80 a.C. aproximadamente), cuya cabeza ha llegado hasta nuestros días. En ese entonces, el edificio se transformó en Capitolium y fue consagrado al culto de la denominada "Trinidad Capitolina", esto es, Júpiter, Juno y Minerva. El piso de la cella, al igual que el del templo de Apolo, era de piedras de varios colores y de forma romboidal, que se disponían organizando un dibujo de cubos en perspectiva (opus scutulatum). El podio fue restaurado durante la época de Tiberio (14-37 d.C.), cuando también se reemplazó el gran altar que está en el Foro, en eje con el templo:

Gran altar del Foro
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El Macellum: Este edificio, que albergaba el mercado principal de la ciudad, es del siglo II a.C. y fue reformado varias veces. Las bases, que se aprecian adelante del pórtico de entrada sustentaban las estatuas honorariae de ciudadanos eminentes. En el interior, hallamos un patio con soportales, donde estaban ubicadas las tiendas. Contra las doce bases, que surgen en el centro, descansaban los pies derechos de madera que sostenían el techo cónico. En el fondo, la sala de la derecha se utilizaba para vender carne y pescado; mientras que, en la de la izquierda, según los estudiosos, se daban banquetes en honor del emperador, a quien estaba consagrado el sacellum o templete, en el centro de la pared del fondo. En la pared del Noroeste hay unos frescos en "cuarto estilo", que representan edificios fantásticos, alternándose con unos paneles con figuras aisladas, cuadros de tema mitológico y naturalezas muertas de gusto popular.























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Los Graneros del Foro: 
El mercadillo de las hortalizas y la fruta o foro olitorio se construyó después del año 62 y, probablemente, no estaba terminado (o aún no había sido inaugurado), cuando se produjo la erupción. Reemplazaba a otros edificios con soportales y, a su lado, había una letrina de grandes dimensiones. En la actualidad, se utiliza como almacén de restos arqueológicos de distinto tipo, que se encontraron en Pompeya (ánforas, elementos arquitectónicos, adornos de mármol para jardines, etc.). Y además se exponen algunos vaciados y mascarillas de las víctimas de la erupción.

"Uno de los puntos de interés dentro de la ciudad antigua de Pompeya es el Horreum o como más comúnmente se le conoce los Graneros del Foro. Se encuentran situados en un lateral del Foro y aunque en la actualidad se utiliza para guardar antiguos restos arqueológicos en la antigüedad se utilizaba para conservar alimentos.
Existen muchas versiones acerca de los productos que se preservaban en estos lugares. Se dice incluso que era un lugar para conservar no solamente productos como cereales, olivas, frutas, etc. sino para todo tipo de productos que pudieran ser perecederos. La influencia romana en nuestro país permite poder encontrar en lugares del norte como Galicia, Cantabria, Asturias, etc. algunas de estas construcciones convirtiéndose en varios casos en patrimonio cultural de la zona. Se observan en las paredes del fondo del hórreo unos pequeños orificios en la roca que servían como ventilación para conservar mejor los productos y evitar la humedad en el interior."












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Reconstrucción del Foro de Pompeya