lunes, 24 de septiembre de 2012

Circumvesubiana


En la estación de Termini tomamos el tren con destino a Nápoles que salía a las 8:45 horas. Tardó una hora y media aproximadamente en llegar. Debíamos guardar los tickets para que los presentáramos a la vuelta y nos hicieran el descuento.


Entramos a lo justo de tiempo en el tren y, sin saberlo, hicimos la mitad del viaje en primera clase, hasta que llegó el revisor y nos mandó para atrás. Pero el viaje de ida al menos no notamos la diferencia pues los asientos eran cómodos y tenían hasta "orejeras" para descansar la cabeza y echar un sueñecito. 

En la estación de Nápoles reservamos el billete de vuelta. Lo hicimos en segunda clase, aunque el vendedor, un poco mafioso, nos regateó para que viajáramos en primera clase, gastándonos como unos 20 euros más (¡inaudito!). Por supuesto, impusimos nuestra ley, aunque a la vuelta tuvimos que viajar en un compartimento con otras 4 personas inquietas que sólo hacían entrar y salir del habitáculo. Pero como experiencia no estuvo mal. Parecía que estábamos en una peli italiana de los años 50 y que la Logobrígida o la Sofía Loren iban a entrar de un momento a otro y colocar sus maletas sobre nuestras cabezas (sin duda alguna, lo poquito que observamos de las gentes de Nápoles nos parecieron de lo más típico italiano y de hecho la cara de camorrista de alguno nos dejó asombrados).

Después tomamos la dirección de la izquierda, tal y como se llega a la estación, siguiendo la dirección de los rótulos "Circumvesubiana", que es una línea privada de vía estrecha que lleva a Pompeya bordeando el Vesubio (se ve a la izquierda una vez que se llega a la altura de la estación de Torre del Greco aproximadamente) y la Bahía de Nápoles a la derecha. Los tickets y la entrada están como separadas del resto de la estación, recorriendo algunos pasillos, pero sin tener que salir a la calle. Allí  se compra la ida y vuelta y se baja al andén (aproximadamente sale cada media hora, preguntar el horario del siguiente tren). Si se hace todo sin prisas pero sin pausa no hay que estar mucho tiempo  esperando en la estación. En realidad, nosotros compramos primero el Circumvesubiana y durante el tiempo que sobraba hasta la salida del trenecito fuimos a gestionar con el "mafioso" la vuelta a Roma-Términi.

¡Ojo! La estación para ver las ruínas es Pompei Scavi (y no Pompei a secas). Hay como 8 o 10 estaciones antes de llegar, aunque algunos trenes van más directos y saltan muchas de ellas (como nos ocurrió a la vuelta). Hay carteles en el tren con las paradas y una pantalla luminosa con voz que avisa. 


Mereció la pena, pues a nuestra izquierda apareció, imponente, el Gran Vesubio, protagonista de todo lo que íbamos a ver a continuación. Menos mal que por ese día siguió durmiendo.

Ya hemos llegado a nuestro destino.

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