miércoles, 31 de octubre de 2012

Una mirada

Ya hace 30 años y sigo recordando la escena como si fuera ayer. Estaba deseando de verla después de haber pasado el mayor tiempo de mi corta vida sin ella. Hasta ese entonces no tenía ojos nada más que para mí y esperaba con ansia su mirada. Cuando apareció ante mi vista desprendía, como si fuera un ángel, una luz especial que iluminaba el oscuro túnel al que desemboca la puerta del Hospital. No iba vestida de blanco pero a mí me lo pareció. Y entonces me dí cuenta de la realidad. En un principio, sus ojos no me buscaron porque estaban cuidando de él, un pequeño renacuajo de más de cuatro kilos y un pegote por nariz. Ya no sería yo el único. Pero de verdad que no sólo no me importó sino que pensé que yo también cuidaría así de él en adelante. Hace tiempo que anda sólo pero siempre tendrá unos ojos cuidando de él, por si las moscas o los túneles oscuros...Felicidades por adelantado, campeón.