miércoles, 23 de octubre de 2013

Capitulo 12 del Viaje a Egipto - El Templo de Sobek en Kom ombo (entrando en las fauces del cocodrilo)

Despertamos el día 30 de Abril de 2.009 en la ciudad de Kom Ombo, donde visitamos los restos del templo de Sobek y Haroeris.

No es que nos montáramos en globo o avioneta. Esta vista de pájaro de Kom Ombo la tomó el Sr. Google.
Kom Ombo es una villa agrícola de Egipto de unos 60.000 habitantes situada en la ribera oriental del río Nilo, unos 40 km al norte de Asuán y 165 km al sur de Lúxor.
Acercándonos un poco más al Templo de Sobek y Haroeris
Posee una numerosa población nubia procedente del sur, desplazada por la construcción del lago Nasser. Por su situación, en la antigüedad disfrutaba del control sobre las rutas comerciales que se dirigían desde Nubia a través del Valle del Nilo, si bien su importancia creció con la construcción del templo en el siglo II a. C. 
El nombre de Kom Ombo proviene de la antigua Ombos. En el antiguo Egipto su nombre era Nubt, que significa "la ciudad o colina de oro". La antigua ciudad se hallaba en un Wadi, un lugar estratégico. 
Ombos fue una fortificación militar bajo todas las dinastías egipcias, con los faraones, hasta los ptolomeos y los romanos, y disfrutaba de mucha fama por la grandiosidad de sus templos y su tradicional enemistad con los habitantes de Tentyris (Dendera).

¿Y qué es lo que tiene esta villa para que merezca la pena visitarla? Pues otro templo, aunque éste con sus características particulares. La singularidad del templo de Sobek estriba en que es doble: está dedicado a dos dioses que en cierta forma son contrapuestos: Sobek a la derecha y Haroeris (Horus el viejo) a la izquierda. Nuestra visita a Kom Ombo se limitará a la visita de dicho templo, cuya entrada estaba incluida en el viaje.
Originariamente el templo estaba dedicado a Sobek, dios con forma de cocodrilo, animal que abundaba por estos lares. Adorar a las fuerzas de la naturaleza ha sido, desde la oscuridad de los tiempos, una forma de apaciguar su ira, y a los cocodrilos más vale tenerlos como amigos. 
Sin embargo, dedicar todo un templo a una fuerza maligna como era Sobek no era del agrado de los habitantes del pueblo, por lo que para compensar añadieron al dios Horus en su forma de Horus el Viejo (Haroeris). Así se hacía un paralelismo con la tradición egipcia del bien contra el mal representada en la historia de Horus contra Sed que ya vimos en el templo de Edfú. Solo que aquí el mal está representado por Sobek.

A diferencia del Templo de Edfú, el de Kom Ombo no se encuentra bien conservado. Dicha destrucción tiene su origen en una leyenda, según la cual Sobek, el hermano malvado con forma de cocodrilo, llegó a expulsar a su hermano Horus del pueblo. La población, al ver partir a su dios amado también marchó, hasta dejar el pueblo completamente desierto. Sobek, al querer reanudar la vida en el poblado, resucitó a los muertos, quienes en lugar de construir destruían y en lugar de sembrar trigo sembraban arena. Sin embargo, la explicación real del estado del Templo es un poco más prosaica: sus piedras fueron utilizadas a lo largo de los años como material de construcción de otras edificaciones.
El templo, como los demás, fue comenzado por los faraones de la dinastía XVIII y reconstruído por los Ptolomeos. Todo en él es doble: dos pílonos, dos entradas, dos patios, dos salas hipóstilas y dos santuarios, uno para cada dios. A continuación vemos un plano. 
La planta (parecida pero algo más pequeña que la del templo de Edfú) consta de un patio, dos salas (una de ellas, el pronaos) y tres vestíbulos (en vez de los dos de Edfú). Tiene dos corredores (y no uno con en Edfú) que rodean las cámaras cámaras. Cada entrada de la fachada corresponde un templo, paralelos entre sí, aunque muchos recintos son comunes e incluso en ambas se tributaban honores a las dos divinidades.
Reconstrucción ideal del templo.
Está construido con orientación este a oeste, según lo acostumbrado por los egipcios en aquella época, siendo el norte establecido por el Nilo.  Lo comenzó a construir Ptolomeo VI en el siglo II a.C., siendo Kom Ombo capital del primer nomo del Alto Egipto, y lo terminó Ptolomeo XII en el siglo I a.C.  El emperador romano Augusto le añadió el pilono de la entrada hacia 30 a.C. En el local hubo un santuario más pequeño de la época de Tutmosis II encontrándose vestigios que datan de la Dinastía XVIII (c. 1550 a 1300 a. C.). Fue excavado por Jacques de Morgan hacia 1893. 

"La entrada al santuario de Sobek y Haroeris vista desde el patio" (Representación en los Viajes de Álix).

    Empezaremos por explorar los exteriores del templo

    El Mammisi o Templo del Nacimiento
    Tal como subimos las escalinatas a mano izquierda se encuentran los restos de la casa del nacimiento. El Mammisi o Templo del Nacimiento del Templo de Kom Ombo está destruido a excepción de una pared en la que se ve una escena ritual en la que el faraón Ptolomeo VII Evergeta, llamado Fiscone ("Panzón" 181-116 aC) se encuentra sobre una barca de papiro junto a los dioses de la caza de aves, Hekau y Kheded, uno de los cuales lleva las ofrendas; los tres personajes se encuentran en un bosquecillos de papiros, repleto de pájaros. 
    El significado de la escena está conectado al renacimiento: en ultratumba, el soberano pasa las manos entre los papiros porque su murmullo llama a Hathor, dama del más allá, que le asegurará protección y vida eterna a través del ciclo del renacimiento; los pajaros simbolizan al enemigo y su caza garantiza la derrota del mal. Sobre la cabeza del faraón vemos al halcón, Horus, en señal de protección. Con las prisas, no vimos el Mammisi, pero supongo que esta alegoría estará inspirado uno de los papiros que ese mismo día compraríamos en la fábrica de papiro de Asuán.

    El Nilómetro
    Al igual que el Templo de Edfú, en Kom Ombo también hay nilómetro, aunque aquí es una construcción más llamativa, en forma redondeada al estilo de un pozo, cuya función era similar: medir las aguas y predecir la crecida anual del Nilo. Se encuentra en la explanada izquierda del Templo, algo más adelante del Mammisi. Éste sí que nos lo enseñó el guía.






    La "fuente de Cleopatra"
    En la misma explanada encontramos un pilón que el guía nos presentó con cierta guasa como la piscina de Cleopatra.
    Nos podemos imaginar la improbable escena con la Faraona (la de verdad, no la Lola Flores) dándose uno de sus famosos baños con leche de burra. 
    Incluso visualizar unas esclavas ordeñando a las pollinas colocadas al otro extremo de estos canalículos y la leche (entera o semi con calcio) bajando hasta la pila.
     Pero nada más lejos de la realidad. Aquí viene Cleopatra en persona para decirnos que esta pileta era muy poco lujosa para ella. El guía nos quiso colar una "cleopatraña".

    En realidad, se trataba simple y llanamente de una pileta conectada mediante el pequeño acueducto con el pozo o nilómetro donde los sacerdotes realizaban sus abluciones matinales. 

    "Antes de la salida del Sol, los sacerdotes se bañaban en las aguas del pozo o del lago sagrado del templo, recibían el humo del incienso y mascaban natrón, en un ritual diario de purificación. Los baños purificadores se repetían al mediodía y por la noche. Todos estaban circuncidados, una costumbre que luego adoptarían los judíos. Vestian siempre de lino blanco. No se les permitía usar vestidos que utilizaran pieles o partes de animales muertos, como el cuero o la lana. La excepción era la piel de leopardo, que utilizaban los altos sacerdotes sobre los hombros, junto con el pelo trenzado a un lado de la cabeza, como una marca de su condición".

    Vistas del templo desde la explanada lateral izquierda
    Aprovechando unas panorámicas del templo desde la explanada izquierda, contar que el templo, rodeado de altos muros, llegó a ser acuartelamiento del ejército imperial, donde se adiestraban a los elefantes africanos. 
    "No menos valiosos para los Tolomeos que el oro y el hierro de Nubia eran los elefantes de África oriental. Debe recordarse que el empleo de elefantes era lo más avanzado de la técnica militar. 
    Los rivales de los Tolomeos -Seleuco y sus descendientes- los tenían en abundancia y de la mejor calidad, obteniéndolos de la India. Los Tolomeos no podían soportar el ser inferiores a este respecto. 
    La reputación de los elefantes de guerra entre los expertos militares del momento era muy alta y no había disminuido por su fallo en la expedición de Pirro, porque su éxito sensacional cuando se emplearon contra los celtas había equilibrado el fracaso en Italia. 
    Tenemos testimonio de ello en la confianza depositada en estos animales por un general de la talla de Aníbal. Ahora bien: los elefantes abundaban en África, y no había razón para que no domesticasen y adiestrasen a estas fieras de África expertos domadores importados de la India. Tales fueron probablemente las consideraciones que llevaron a Filadelfo a emprender la formación de un contingente de elefantes africanos.
    Estaría fuera de lugar repetir aquí la historia de esta aventura. Baste decir que exploró cuidadosamente la costa occidental del mar Rojo y la costa de los somalíes y estableció numerosas estaciones para cazar elefantes, puertos para embarcarlos y otros donde podían desembarcarse en territorio egipcio. 
    Los dos puertos principales en la costa egipcia eran Filotera y Berenice, enlazados con el Nilo por caminos de caravanas; éstas estaban bien organizadas, bien guardadas y bien provistas de agua. Han sido cuidadosamente explorados por los exploradores modernos, y un documento recientemente descubierto ilustra el movimiento de caravanas a lo largo de estos caminos y su organización en la época de Filopátor. 
    Las caravanas constaban de pesados carros que llevaban, entre otras cosas, la correspondencia oficial con los jefes de las expediciones de cazadores de elefantes. A los dos puertos arriba mencionados, pronto se añadió un tercero, Míos Hormos, más al Norte. Los elefantes, cuando llegaban a Egipto, eran guardados, alimentados y adiestrados en parques especiales."

    Capilla de Hathor: cocodrilos momificados
    Nosotros no los vimos pero al parecer hay en un punto del recinto del templo unos ejemplares de cocodrilos momificados, concretamente en la Capilla de Hathor, que se encuentra entrando a la derecha.
    Y dado que sus restos reposan aquí, vamos a conocer un poco más a fondo al personaje. Sobek significa "El Cocodrilo" y su origen estaría en una divinidad con forma de halcón que se veneraba en su principal centro de devoción y que, por alguna causa desconocida, fue desapareciendo en favor del cocodrilo. Sobek parece remontarse a la dinastía I, a juzgar por la impresión de algunos sellos de este periodo. 
    Vista general de la Capilla de Hathor
    Ciertos autores piensan incluso que podría ser aún más antiguo, un dios de la vegetación, que más tarde se convierte en una deidad relacionada con todas las manifestaciones del universo. Tiene innumerables aspectos que a menudo se contradicen, en función del mito en que se le integre. De este modo se explica que sea aliado o enemigo de Seth, mientras que en otras ocasiones se identifica con Osiris.
    En una de sus leyendas se le relaciona directamente con la pérdida del falo de Osiris, aunque en esta narración Sobek no elimina o pierde el pene de una forma consciente sino en un acto que podríamos calificar de despiste. El mito menciona que, una vez que el falo había sido lanzado al río por Seth, Sobek, que no era consciente de a quién pertenecía, se lo comió y fue castigado por ello con la ablación de su lengua. A la vez, en algunas versiones del mito de Osiris, Sobek se relaciona con Horus, con el que compartió el título de Rey de Egipto. El cocodrilo es uno de los aspectos tomados por Horus para buscar los fragmentos de su padre Osiris, después de que fuera asesinado y desmembrado por su hermano Seth, que lanzó el cuerpo al río. En la leyenda en la que Horus mantiene relaciones homosexuales con su tío Seth, Sobek es el dios que encuentra y devuelve las manos cercenadas de Horus (que habían sido cortadas por su madre en un ataque de ira). De este modo, la madre de Horus, por medio de la magia, podrá colocarlas de nuevo en su lugar. 

    En el área pantanosa de el-Fayum se le veneró desde antiguo y en la localidad de Dahamsha tuvo un culto muy importante, que floreció en el Reino Nuevo. En los Textos de las Pirámides aparece como hijo de Neit (bajo su apariencia de vaca celeste) y, en algunos pasajes, de su esposo Seth. Su culto tuvo un importante auge durante el Reino Medio. Durante la dinastía XIII los soberanos le adoptaron como patrón de la realeza. Fue entonces cuando algunos reyes incluyeron el nombre de Sobek en el suyo propio, hecho muy habitual cuando se pretendía potenciar el culto de algún dios determinado. 
    Cocodrilo con cabeza de halcón o bien hombre con cabeza de cocodrilo. Sobre la cabeza lleva cuernos retorcidos de los que emergen dos plumas, un disco solar y dos ureos. Puede adornarse con la corona atef.

    Según el contexto, Sobek pierde sus connotaciones malignas y con el tiempo se asocia a la zona geográfica del país donde es adorado. Su papel de dios creador, de la fertilidad y de las aguas, le puso en relación directa con Ra y con Cnum, función que surgió por la observación del hábitat del cocodrilo. 

    Este animal vive en las aguas pantanosas (identificadas con el Cnum), de ellas había surgido en el comienzo de los tiempos sobre una colina primigenia (equiparándose a Ra y al propio Cnum) y había creado a la vaca Meheturet (hija o esposa de Sobek, según el mito), formando el cosmos. Además, en los textos figura como un dios favorable defensor de los enemigos de Ra. Sobek personificó la acción fecundadora y beneficiosa del agua, pero a la vez, también fue su potencia destructora.

    domingo, 2 de junio de 2013

    Capítulo 19 del Viaje a Egipto - Abu Simbel




























































    Noticia 13 de Mayo de 1964 - "El presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, inauguró hoy la gigantesca presa de Asuán, sobre el Nilo. A la ceremonia asistieron el jefe de gobierno soviético, Nikita Kruschev, el presidente de Iraq, Abd al-Salam Aref, y el de Yemen, Abdullah al-Sallal, entre otros 5.000 invitados extranjeros. La presa permitirá regular el curso del Nilo (cuyo régimen de crecidas ha puesto en peligro cada año, y desde la antigüedad, la riqueza agrícola del país) e integrar en la producción extensas regiones. La presa ha sido construida y financiada por la Unión Soviética, y en su construcción han intervenido más de 34.000 egipcios; el embalse tiene 400 kilómetros de largo y 5 kilómetros de ancho. Cuando su construcción esté completamente terminada, producirá unos 2 millones de kWh por año. Según cálculos de las autoridades egipcias, la presa permitirá ampliar el espacio agrícola del país en unas 800.000 hectáreas. Para construirla, hubo que desviar el curso del río 1,6 km. Por otra parte, la represa y su construcción han planteado a Egipto el problema de preservar algunos de los más admirables tesoros artísticos de la antigüedad. A fin de que no resulten sepultados por las aguas, deberán trasladarse a terreno más seguro los admirables templos de Nubia, en Abu Simbel. Estos colosos deben ser desmontados y trasladados unos 68 metros más arriba, en el mismo eje del sol marcado por Ramsés II. El programa que permite llevar a cabo este ímprobo trabajo (que en nada desmerece al de la construcción de la presa) había sido decidido en 1960 por la UNESCO. Los monumentos deberán recortarse en bloques de 20 a 30 toneladas cada uno".










































    El interior del templo de Ramsés II:












    -He hecho muchas cosas en mi vida -comenzó Kaminski para superar la penosa pausa- pero ésta es, sin
    duda, la más loca de las empresas. ¡Desmontar un templo a trozos para volverlo a construir a unos
    cientos de metros de distancia!
    -¡Si de veras se tratara de desmontarlo! -insinuó Rogalla.
    -¿Qué quiere decir?
    -Su tarea es tan complicada precisamente porque el templo de Abu Simbel es prácticamente de una sola
    pieza. Como usted sabe, fue construido en el interior de la montaña o mejor dicho, cortado en la misma
    roca. Eso es precisamente lo que lo hace algo único y la razón por la que no debe quedar sumergido por
    la presa del Nilo.
    -Corremos un riesgo verdaderamente alto -observó Lundholm.
    -Lo sé -respondió Kaminski-. ¿Cuándo se cumple el plazo para la inundación? Quiero decir, ¿cuándo
    anegarán las aguas del Nilo la cuenca en la que se encuentra el templo?
    Lundholm hizo un ademán de ignorancia con la mano.
    -Los egipcios y los rusos aún discuten la fecha. Los egipcios proponen 1967; los rusos, el 1 de
    septiembre de 1966. Yo me fío más de los rusos que de los egipcios; al fin y al cabo son ellos los que
    construyen la presa.
    -¿Septiembre de 1966? ¡Entonces faltan dos años!
    -¡Menos de dos años! ¡Y hasta ahora no se ha trasladado ni una sola piedra!
    Rogalla asintió.
    -¿Por qué no se ha comenzado todavía? -quiso informarse Kaminski.
    -¡Por qué, por qué, por qué! -replicó Lundholm casi furioso-. ¡El maldito suelo! Arena, arena y arena, y
    cuando tenemos suerte una capa de arcilla. Los diques encuentran poco apoyo. Desde hace meses
    estamos más ocupados extendiendo la presa alrededor del templo que en elevarla, la excavación tiene
    ya entre sesenta y cien metros de anchura y la presión del Nilo se hace cada vez mayor.
    -¿Y la altura?
    -El límite superior de la corona de la presa es de 135 metros SSL1 y el del nivel del agua de 133 metros
    SSL.
    -Eso significa...
    -Que dos metros separan el éxito del fracaso, dos miserables metros.
    -Y dos años.
    Fragmento de "El escarabajo verde"
    Philipp Vandeberg





    El egiptólogo se rascó la nariz minuciosamente. Necesitaba tiempo para pensar. Aquel periodista tenía razón. Con mucha frecuencia había deseado una mayor publicidad para sus investigaciones, mayor reconocimiento y, ¿por qué no?, también más popularidad. Su nombre no era conocido; tan sólo, tal vez, por unos pocos colegas.
          – ¿Qué desea saber? -preguntó huraño.
          – Me interesa lo que Hori dice sobre la sin nombre. Todo, ¿lo entiende?
          – ¿Me citará en su reportaje?
          – Naturalmente. Eso es una exigencia profesional y del juego limpio. También será mencionado el profesor Ledoux.
          La idea de que su nombre apareciera en el mismo artículo junto al de Ledoux, del Louvre, pareció halagarlo.
          Stosch se levantó, se dirigió a un archivador de persiana y sacó un expediente amarillo.
          – Quiero que sepa -comenzó como si tratara de excusarse- que lo que voy a enseñarle todavía no ha sido publicado. El contenido de la piedra de Hori sólo se conoce a grandes rasgos, muy por encima. Todavía falta el comentario científico, una tarea que me está reservada.
          Pronunció las últimas palabras con meditada lentitud, casi con devoción. Después sacó cuatro hojas separadas del expediente y las puso juntas sobre la mesa. La mitad izquierda de cada folio se encontraba llena de jeroglíficos y en la derecha había signos gráficos que representaban las consonantes, totalmente incomprensibles para el periodista, junto con algunos trazos y dibujos; debajo, entre paréntesis, estaba la traducción al alemán.
          – Hori era un oficial de la guardia de Ramsés II -explicó el doctor Stosch-. Placas conmemorativas como ésta hay muchas. Todo hombre de rango se hacía levantar una para que su nombre se conservara en la posteridad. En ella se mencionan los acontecimientos más importantes de su vida; en este caso, su participación en las campañas militares contra los hititas.
          – ¿Y qué información da sobre la sin nombre? -presionó impaciente Mahkorn.
          – Despacio -trató de apaciguarlo-. En primer lugar quiero aclararle en qué se basa mi teoría de que esa persona condenada al anonimato es la reina Bent-Anat. He mantenido correspondencia con el profesor Ledoux y se muestra conforme con mi tesis.
          – Sí, Ledoux me lo ha explicado todo. -Mike interrumpió al investigador temeroso de que éste se fuera a extender en una interminable lección magistral-. Partamos de la base de que la sin nombre, es Bent-Anat.
          Stosch le dirigió una mirada de disgusto. El estilo directo del periodista le hacía desconfiar. Finalmente, tomó la tercera de las hojas que había sobre la mesa y continuó:
          – La parte que a usted parece interesarle exclusivamente la encontramos aquí. -Se puso a leer-: «En el año 42 del reinado del gran User-maat-Ra-Setepen, el gran Toro, amado de Anión, la gran esposa real que llevaba la corona de Hator perdió su nombre. Ése fue el salario que hubo de pagar por su infidelidad cuando User-maat-Ra-Setepen-Ra tomó de ella el hálito de Atón sobre el ápice de su templo más meridional».
          Mahkorn se quedó mirando al egiptólogo con aire interrogante.
          – ¿Y todo eso qué significa?
          El profesor Stosch torció el gesto y se rió como atormentado por la ignorancia del periodista; seguidamente respondió:
          – Los antiguos egipcios solían expresarse en un lenguaje lleno de florituras, estaban acostumbrados a describir los hechos con complicadas metáforas. Por eso, a veces, resulta tan difícil descifrar los textos. Ledoux afirma que Bent-Anat fue una espía de los hititas, lo que confirmaría, a mi entender, el uso de la expresión infidelidad.
          – ¿Y qué significa que User-maat-Ra, es decir Ramsés, «tomó de ella el hálito de Atón»?
          – Eso tiene una sencilla explicación. Anión es la personificación del dios creador en el caos previo al tiempo. Su hálito es el dios del aire Shu, que junto con Tefnut, su hermana y esposa, forman la base de toda vida. Podríamos decir con una expresión adecuada a nuestros tiempos que Atón es el oxígeno.
          – Entonces el párrafo quiere decir que Ramsés, como castigo, le quitó a Bent-Anat el oxígeno, o sea que la privó del aire para respirar. ¡La estranguló, doctor! ¡Ramsés mató a Bent-Anat!
          Mahkorn se quedó mirando al científico mientras esperaba ansioso una respuesta.
          – Ésa podría ser, de hecho -contestó Stosch-, la consecuencia lógica. Yo también he llegado a la misma interpretación.
          – ¿Y el templo más meridional es…?
          – Abu Simbel.
          – Ramsés mató a Bent-Anat -repitió Mahkorn- en Abu Simbel.
          Luego trató de concordar esas ideas con la vida de Hella Hornstein. ¿Éste era el secreto buscado por la doctora? Y una vez que lo conociera, ¿qué consecuencias podría tener para ella?
          – Dígame, doctor -comenzó pensativo-, ¿qué significado simbólico le corresponde realmente al escarabajo? Lo pregunto porque la mujer de la que le he hablado lleva siempre consigo uno que sacó de la tumba de Bent-Anat. ¿Puede tener eso algún significado especial?
          El profesor hizo un gesto confuso con la mano, como si quisiera decir «¿qué puedo saber yo de los motivos de esa persona?». Pero seguidamente respondió:
          – Ese animal es nuestro escarabajo común. Entre los antiguos egipcios tenía una gran importancia. En los jeroglíficos significa origen, génesis, pues creían que se engendraba a sí mismo de la nada. No sabían que el escarabajo hembra para proteger sus huevos los envuelve en una pelota de escrementos y porquería; lo único que ellos veían era que aquella bola aparecía de repente llena de larvas. Por esa razón lo adoraban como chepre, que quiere decir originado en la tierra. Consecuentemente situaban al escarabajo al mismo nivel que el dios Atón y más adelante en la misma jerarquía que el propio dios del sol, Ra, el dador de vida. Los egipcios ponían la figurilla de este animal a sus muertos como amuleto y símbolo para una nueva existencia.
          Mahkorn comprendió. Se dio cuenta de que todo lo que Hella Hornstein había hecho hasta entonces se correspondía con un plan concreto, ninguno de sus actos había sido casual. Hella quería justificar dar una razón de ser a su segunda vida. ¿Significaba eso que también conocía su final?
          «Por suerte -se dijo a sí mismo-, Hella Hornstein y Arthur Kaminski se encontraban, ambos, muy lejos de Abu Simbel.»

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          El 18 de septiembre de 1968 la agencia Deutsche Press difundió la siguiente noticia:
        "La obra de ingeniería más arriesgada del siglo está terminada. Ayer domingo, el gobierno egipcio abrió al público el templo de Abu Simbel, de 3.200 años de antigüedad, con una ceremonia festiva. Durante cuatro años de trabajo los arquitectos, ingenieros y técnicos serraron el monumento en varios miles de bloques, los trasladaron tierra adentro 180 metros y los volvieron a instalar sobre una colina de 6o metros de altura. Esa operación de salvamento del templo se hizo necesaria porque debido a la construcción de la presa de Asuán, las aguas del lago originado por ésta iban a invadir el lugar de su emplazamiento. El proyecto fue dirigido por una constructora de obras públicas de Essen. En el consorcio de empresas participantes figuraban firmas suecas, italianas, francesas y egipcias. El control lo ejercieron la Unesco y el gobierno egipcio. Como consecuencia de una convocatoria de ésta, el 8 de marzo de 1960, cincuenta naciones se comprometieron a participar en los gastos para la salvación del templo de Abu Simbel. El coste del proyecto se eleva hasta el momento a 26 millones de dólares-USA. En la ceremonia de inauguración la República Federal de Alemania estuvo representada por su ministro de Ayuda al Desarrollo, Hans-Jürgen Wischnewski."

    Referencias: