miércoles, 23 de octubre de 2013

Capitulo 12 del Viaje a Egipto - El Templo de Sobek en Kom ombo (entrando en las fauces del cocodrilo)

Despertamos el día 30 de Abril de 2.009 en la ciudad de Kom Ombo, donde visitamos los restos del templo de Sobek y Haroeris.

No es que nos montáramos en globo o avioneta. Esta vista de pájaro de Kom Ombo la tomó el Sr. Google.
Kom Ombo es una villa agrícola de Egipto de unos 60.000 habitantes situada en la ribera oriental del río Nilo, unos 40 km al norte de Asuán y 165 km al sur de Lúxor.
Acercándonos un poco más al Templo de Sobek y Haroeris
Posee una numerosa población nubia procedente del sur, desplazada por la construcción del lago Nasser. Por su situación, en la antigüedad disfrutaba del control sobre las rutas comerciales que se dirigían desde Nubia a través del Valle del Nilo, si bien su importancia creció con la construcción del templo en el siglo II a. C. 
El nombre de Kom Ombo proviene de la antigua Ombos. En el antiguo Egipto su nombre era Nubt, que significa "la ciudad o colina de oro". La antigua ciudad se hallaba en un Wadi, un lugar estratégico. 
Ombos fue una fortificación militar bajo todas las dinastías egipcias, con los faraones, hasta los ptolomeos y los romanos, y disfrutaba de mucha fama por la grandiosidad de sus templos y su tradicional enemistad con los habitantes de Tentyris (Dendera).

¿Y qué es lo que tiene esta villa para que merezca la pena visitarla? Pues otro templo, aunque éste con sus características particulares. La singularidad del templo de Sobek estriba en que es doble: está dedicado a dos dioses que en cierta forma son contrapuestos: Sobek a la derecha y Haroeris (Horus el viejo) a la izquierda. Nuestra visita a Kom Ombo se limitará a la visita de dicho templo, cuya entrada estaba incluida en el viaje.
Originariamente el templo estaba dedicado a Sobek, dios con forma de cocodrilo, animal que abundaba por estos lares. Adorar a las fuerzas de la naturaleza ha sido, desde la oscuridad de los tiempos, una forma de apaciguar su ira, y a los cocodrilos más vale tenerlos como amigos. 
Sin embargo, dedicar todo un templo a una fuerza maligna como era Sobek no era del agrado de los habitantes del pueblo, por lo que para compensar añadieron al dios Horus en su forma de Horus el Viejo (Haroeris). Así se hacía un paralelismo con la tradición egipcia del bien contra el mal representada en la historia de Horus contra Sed que ya vimos en el templo de Edfú. Solo que aquí el mal está representado por Sobek.

A diferencia del Templo de Edfú, el de Kom Ombo no se encuentra bien conservado. Dicha destrucción tiene su origen en una leyenda, según la cual Sobek, el hermano malvado con forma de cocodrilo, llegó a expulsar a su hermano Horus del pueblo. La población, al ver partir a su dios amado también marchó, hasta dejar el pueblo completamente desierto. Sobek, al querer reanudar la vida en el poblado, resucitó a los muertos, quienes en lugar de construir destruían y en lugar de sembrar trigo sembraban arena. Sin embargo, la explicación real del estado del Templo es un poco más prosaica: sus piedras fueron utilizadas a lo largo de los años como material de construcción de otras edificaciones.
El templo, como los demás, fue comenzado por los faraones de la dinastía XVIII y reconstruído por los Ptolomeos. Todo en él es doble: dos pílonos, dos entradas, dos patios, dos salas hipóstilas y dos santuarios, uno para cada dios. A continuación vemos un plano. 
La planta (parecida pero algo más pequeña que la del templo de Edfú) consta de un patio, dos salas (una de ellas, el pronaos) y tres vestíbulos (en vez de los dos de Edfú). Tiene dos corredores (y no uno con en Edfú) que rodean las cámaras cámaras. Cada entrada de la fachada corresponde un templo, paralelos entre sí, aunque muchos recintos son comunes e incluso en ambas se tributaban honores a las dos divinidades.
Reconstrucción ideal del templo.
Está construido con orientación este a oeste, según lo acostumbrado por los egipcios en aquella época, siendo el norte establecido por el Nilo.  Lo comenzó a construir Ptolomeo VI en el siglo II a.C., siendo Kom Ombo capital del primer nomo del Alto Egipto, y lo terminó Ptolomeo XII en el siglo I a.C.  El emperador romano Augusto le añadió el pilono de la entrada hacia 30 a.C. En el local hubo un santuario más pequeño de la época de Tutmosis II encontrándose vestigios que datan de la Dinastía XVIII (c. 1550 a 1300 a. C.). Fue excavado por Jacques de Morgan hacia 1893. 

"La entrada al santuario de Sobek y Haroeris vista desde el patio" (Representación en los Viajes de Álix).

    Empezaremos por explorar los exteriores del templo

    El Mammisi o Templo del Nacimiento
    Tal como subimos las escalinatas a mano izquierda se encuentran los restos de la casa del nacimiento. El Mammisi o Templo del Nacimiento del Templo de Kom Ombo está destruido a excepción de una pared en la que se ve una escena ritual en la que el faraón Ptolomeo VII Evergeta, llamado Fiscone ("Panzón" 181-116 aC) se encuentra sobre una barca de papiro junto a los dioses de la caza de aves, Hekau y Kheded, uno de los cuales lleva las ofrendas; los tres personajes se encuentran en un bosquecillos de papiros, repleto de pájaros. 
    El significado de la escena está conectado al renacimiento: en ultratumba, el soberano pasa las manos entre los papiros porque su murmullo llama a Hathor, dama del más allá, que le asegurará protección y vida eterna a través del ciclo del renacimiento; los pajaros simbolizan al enemigo y su caza garantiza la derrota del mal. Sobre la cabeza del faraón vemos al halcón, Horus, en señal de protección. Con las prisas, no vimos el Mammisi, pero supongo que esta alegoría estará inspirado uno de los papiros que ese mismo día compraríamos en la fábrica de papiro de Asuán.

    El Nilómetro
    Al igual que el Templo de Edfú, en Kom Ombo también hay nilómetro, aunque aquí es una construcción más llamativa, en forma redondeada al estilo de un pozo, cuya función era similar: medir las aguas y predecir la crecida anual del Nilo. Se encuentra en la explanada izquierda del Templo, algo más adelante del Mammisi. Éste sí que nos lo enseñó el guía.






    La "fuente de Cleopatra"
    En la misma explanada encontramos un pilón que el guía nos presentó con cierta guasa como la piscina de Cleopatra.
    Nos podemos imaginar la improbable escena con la Faraona (la de verdad, no la Lola Flores) dándose uno de sus famosos baños con leche de burra. 
    Incluso visualizar unas esclavas ordeñando a las pollinas colocadas al otro extremo de estos canalículos y la leche (entera o semi con calcio) bajando hasta la pila.
     Pero nada más lejos de la realidad. Aquí viene Cleopatra en persona para decirnos que esta pileta era muy poco lujosa para ella. El guía nos quiso colar una "cleopatraña".

    En realidad, se trataba simple y llanamente de una pileta conectada mediante el pequeño acueducto con el pozo o nilómetro donde los sacerdotes realizaban sus abluciones matinales. 

    "Antes de la salida del Sol, los sacerdotes se bañaban en las aguas del pozo o del lago sagrado del templo, recibían el humo del incienso y mascaban natrón, en un ritual diario de purificación. Los baños purificadores se repetían al mediodía y por la noche. Todos estaban circuncidados, una costumbre que luego adoptarían los judíos. Vestian siempre de lino blanco. No se les permitía usar vestidos que utilizaran pieles o partes de animales muertos, como el cuero o la lana. La excepción era la piel de leopardo, que utilizaban los altos sacerdotes sobre los hombros, junto con el pelo trenzado a un lado de la cabeza, como una marca de su condición".

    Vistas del templo desde la explanada lateral izquierda
    Aprovechando unas panorámicas del templo desde la explanada izquierda, contar que el templo, rodeado de altos muros, llegó a ser acuartelamiento del ejército imperial, donde se adiestraban a los elefantes africanos. 
    "No menos valiosos para los Tolomeos que el oro y el hierro de Nubia eran los elefantes de África oriental. Debe recordarse que el empleo de elefantes era lo más avanzado de la técnica militar. 
    Los rivales de los Tolomeos -Seleuco y sus descendientes- los tenían en abundancia y de la mejor calidad, obteniéndolos de la India. Los Tolomeos no podían soportar el ser inferiores a este respecto. 
    La reputación de los elefantes de guerra entre los expertos militares del momento era muy alta y no había disminuido por su fallo en la expedición de Pirro, porque su éxito sensacional cuando se emplearon contra los celtas había equilibrado el fracaso en Italia. 
    Tenemos testimonio de ello en la confianza depositada en estos animales por un general de la talla de Aníbal. Ahora bien: los elefantes abundaban en África, y no había razón para que no domesticasen y adiestrasen a estas fieras de África expertos domadores importados de la India. Tales fueron probablemente las consideraciones que llevaron a Filadelfo a emprender la formación de un contingente de elefantes africanos.
    Estaría fuera de lugar repetir aquí la historia de esta aventura. Baste decir que exploró cuidadosamente la costa occidental del mar Rojo y la costa de los somalíes y estableció numerosas estaciones para cazar elefantes, puertos para embarcarlos y otros donde podían desembarcarse en territorio egipcio. 
    Los dos puertos principales en la costa egipcia eran Filotera y Berenice, enlazados con el Nilo por caminos de caravanas; éstas estaban bien organizadas, bien guardadas y bien provistas de agua. Han sido cuidadosamente explorados por los exploradores modernos, y un documento recientemente descubierto ilustra el movimiento de caravanas a lo largo de estos caminos y su organización en la época de Filopátor. 
    Las caravanas constaban de pesados carros que llevaban, entre otras cosas, la correspondencia oficial con los jefes de las expediciones de cazadores de elefantes. A los dos puertos arriba mencionados, pronto se añadió un tercero, Míos Hormos, más al Norte. Los elefantes, cuando llegaban a Egipto, eran guardados, alimentados y adiestrados en parques especiales."

    Capilla de Hathor: cocodrilos momificados
    Nosotros no los vimos pero al parecer hay en un punto del recinto del templo unos ejemplares de cocodrilos momificados, concretamente en la Capilla de Hathor, que se encuentra entrando a la derecha.
    Y dado que sus restos reposan aquí, vamos a conocer un poco más a fondo al personaje. Sobek significa "El Cocodrilo" y su origen estaría en una divinidad con forma de halcón que se veneraba en su principal centro de devoción y que, por alguna causa desconocida, fue desapareciendo en favor del cocodrilo. Sobek parece remontarse a la dinastía I, a juzgar por la impresión de algunos sellos de este periodo. 
    Vista general de la Capilla de Hathor
    Ciertos autores piensan incluso que podría ser aún más antiguo, un dios de la vegetación, que más tarde se convierte en una deidad relacionada con todas las manifestaciones del universo. Tiene innumerables aspectos que a menudo se contradicen, en función del mito en que se le integre. De este modo se explica que sea aliado o enemigo de Seth, mientras que en otras ocasiones se identifica con Osiris.
    En una de sus leyendas se le relaciona directamente con la pérdida del falo de Osiris, aunque en esta narración Sobek no elimina o pierde el pene de una forma consciente sino en un acto que podríamos calificar de despiste. El mito menciona que, una vez que el falo había sido lanzado al río por Seth, Sobek, que no era consciente de a quién pertenecía, se lo comió y fue castigado por ello con la ablación de su lengua. A la vez, en algunas versiones del mito de Osiris, Sobek se relaciona con Horus, con el que compartió el título de Rey de Egipto. El cocodrilo es uno de los aspectos tomados por Horus para buscar los fragmentos de su padre Osiris, después de que fuera asesinado y desmembrado por su hermano Seth, que lanzó el cuerpo al río. En la leyenda en la que Horus mantiene relaciones homosexuales con su tío Seth, Sobek es el dios que encuentra y devuelve las manos cercenadas de Horus (que habían sido cortadas por su madre en un ataque de ira). De este modo, la madre de Horus, por medio de la magia, podrá colocarlas de nuevo en su lugar. 

    En el área pantanosa de el-Fayum se le veneró desde antiguo y en la localidad de Dahamsha tuvo un culto muy importante, que floreció en el Reino Nuevo. En los Textos de las Pirámides aparece como hijo de Neit (bajo su apariencia de vaca celeste) y, en algunos pasajes, de su esposo Seth. Su culto tuvo un importante auge durante el Reino Medio. Durante la dinastía XIII los soberanos le adoptaron como patrón de la realeza. Fue entonces cuando algunos reyes incluyeron el nombre de Sobek en el suyo propio, hecho muy habitual cuando se pretendía potenciar el culto de algún dios determinado. 
    Cocodrilo con cabeza de halcón o bien hombre con cabeza de cocodrilo. Sobre la cabeza lleva cuernos retorcidos de los que emergen dos plumas, un disco solar y dos ureos. Puede adornarse con la corona atef.

    Según el contexto, Sobek pierde sus connotaciones malignas y con el tiempo se asocia a la zona geográfica del país donde es adorado. Su papel de dios creador, de la fertilidad y de las aguas, le puso en relación directa con Ra y con Cnum, función que surgió por la observación del hábitat del cocodrilo. 

    Este animal vive en las aguas pantanosas (identificadas con el Cnum), de ellas había surgido en el comienzo de los tiempos sobre una colina primigenia (equiparándose a Ra y al propio Cnum) y había creado a la vaca Meheturet (hija o esposa de Sobek, según el mito), formando el cosmos. Además, en los textos figura como un dios favorable defensor de los enemigos de Ra. Sobek personificó la acción fecundadora y beneficiosa del agua, pero a la vez, también fue su potencia destructora.

    lunes, 6 de mayo de 2013

    El Reloj marca las horas

    Ha sido una semana dura, aunque es verdad que las personas no se van del todo mientras nos acordemos de ellos. Por eso, por mi parte, nunca se marchará del todo el último gran hombre que me quedaba en la familia: mi tío. Ha dejado la vida como la vivió, el día del trabajo, con saber estar, entereza y dignidad, y por supuesto, rodeado de su familia. Muchas cosas son las que le debo. La que más: mi forma de ser, ya que para mí fue siempre uno de los espejos en los que mirarme en mi vida.

    Mientras yo exista siempre estarás en Puerto Chico disfrazado de romano preparado para subirte a la batea. Siempre estaremos conversando al pie de los ficus del Hospital de Mora. No dejarás de trabajar en tu campito de Conil, con tu eterna gorra y tu camiseta de tirantes. No dejaré de escuchar en mis oídos el bolero del reloj saliendo de tu prodigiosa voz, y que curiosamente jamás llegué a escuchar. Seguirás contándome en secreto una nueva idea para la chirigota del año que viene (tranquilo que no se lo contaré a nadie). Prestaré atención  embobado cómo les enseñas a tus hombres dónde hay que hacer el piano, mientras ensayas con ellos en el antiguo taller de pintura.Volverás a decir en casa de abuela frente a la tele que todos los jugadores de la selección son unos "papafritas" antes de que le metan doce a Malta...y así con un largo etc. de recuerdos, mientras siento en la cara tus suaves cachetes de bienvenida con los que solías saludarme.

    Y cada vez que pase por esa pequeña plazuela viñera que lleva el nombre de su tío, miraré al letrero para recordar que yo también llevo dentro de mí parte del apellido Macías, como un tercer apellido del que este "papafrita" tanto aprendió.