sábado, 15 de marzo de 2014

Capitulo 12 del Viaje a Egipto - El Templo de Sobek en Kom ombo (escrito en piel de saurio)

El conjunto de las salas del templo se encuentran enmarcadas por un corredor interno, delimitado por el muro interior, cuya pared posterior se alberga a su largo una serie de cámaras pequeñas, habitaciones sin terminar, cuya función exacta se desconoce. Una de estas cámaras situada a mano izquierda era lugar de acceso, mediante a un pasadizo, a una cripta subterránea, actualmente al descubierto. 

Por fuera del corredor interno existe otro muro, el exterior, que delimita a su vez un corredor externo, el cual envuelve a todo el conjunto de templo propiamente dicho, patios y corredores. En la cara interna de dicho muro, de periodo romano, se pueden contemplar algunas escenas únicas, que se han interpretado como un juego de instrumental quirúrgico y fórmulas médicas o de culto.
"La medicina en el antiguo Egipto se enseñaba en las casas de la vida adjuntas a los templos. En ellas se realizaban los cuidados especiales a los enfermos y se formaba específicamente a médicos por medio de prácticas controladas por los sacerdotes, prácticas que luego aquellos ejercían con la clientela. El conocimiento que tenemos sobre el tema proviene del contenido de diversos papiros: 
  • El papiro Edwin Smithque es el documento quirúrgico más antiguo que se conoce, pues data del siglo XVII a. C. y transcribe conocimientos de una época anterior; 
  • El papiro de Ebersque es una recopilación de textos médicos; 
  • El papiro de Lahun, que se refiere a ginecología; 
  • El papiro de Hearstque es un formulario médico práctico y el de Londres, que contiene numerosos encantamientos. 
También nos han llegado indicios de la medicina egipcia a través de las ostracas y de recetas copiadas por los griegos. Concretamente Hesy-Ra, que vivió hacia el año 3000 a. C., es considerado el médico más antiguo que se conoce".
Este grabado podría representar Imhotep, el dios de la medicina. Al parecer, los peregrinos también recurrían a Haroeris, "el sanador", para tratar sus enfermedades. Mientras esperaban la anhelada respuesta curativa por parte de los sacerdotes, descansaban en los vestíbulos del templo, donde aparecen grabados tableros de juego en las losas del pavimento. 


"Existía un alto grado de conocimiento del cuerpo humano, en parte debido al proceso de momificación de los cadáveres. Sólo trataban las enfermedades que podían curar, así era la clasificación de las dolencias:

"Esta es una enfermedad que conozco y curaré"

"Esta es una enfermedad que conozco y no trataré"

"Esta es una enfermedad que no conozco y no trataré"

(más o menos lo que seguimos haciendo hoy en día)

Aunque otras teorías haya apuntado a que las herramientas hacían referencia a las usadas por los herreros (cuyos talleres en ocasiones estaban asociados a los templos), la perfección de los dibujos no deja gran lugar a la duda, acompañándose además de escenas relacionadas con el mundo de la medicina o la cirugía (ya vimos en una de las habitaciones el dibujo de una parturienta, acompañado de otra escena relativa a la lactancia).
Los primeros protocolos médicos: "Las normas de aprendizaje y de la práctica eran dictadas por el médico del faraón, y no les estaba permitido salirse de la ortodoxia ni emplear otros métodos terapéuticos que los indicados en los manuales; siguiendo esta pauta, aunque los resultados no fuesen los deseados el médico estaba libre de todo reproche".

Como realizar correctamente el papiro clínico del paciente: El sistema de diagnóstico está descrito en el papiro de Ebers. La secuencia es la siguiente: hacer preguntas al enfermo, con orden y pacientemente; investigar entre sus allegados; encontrar el origen directo e indirecto del sufrimiento; buscar la existencia de antecedentes familiares; en caso de recaídas, verificar si el tratamiento es el adecuado; preparar un plan de cuidados, a corto y medio plazo. Al llegar aquí, el diagnóstico se confunde con la prescripción: se convierte en un informe detallado que incluye los cuidados médicos y los medicamentos. Lo primero que se intenta es impedir el sufrimiento, a continuación detener el avance de la enfermedad, para terminar encontrando su eliminación.
Las primeras recetas médicas
Archivo:Papyrus Ebers.png
El papiro de Ebers, cuyo nombre aprendí en clase de Historia de la Medicina aunque su contenido no recordaba gran cosa (como para acodarse de todos los jeroglíficos). 
Algunas intervenciones quirúrgicas están atestiguadas, así como es probable el uso de analgésicos y anestésico. Extracción de espinas, cuidado de las mordeduras (de perro, cocodrilo, león, hipopótamo, etc.); la sutura de heridas, reducciones de luxaciones de hombro y de fracturas de huesos (inmovilizando los miembros); cura de las heridas de guerra; intervención de cataratas, que está atestiguada en el periodo ptolomeico (y cuyos instrumentos son representados en este muro de Kom Ombo); la trepanación, es visible en ciertos cráneos, pero cuya finalidad no es conocida; la circuncisión (representada en algunos bajorrelieves y pinturas, pero no está explicada, por lo que no se conoce su técnica); amputaciones postraumáticas o punitivas (nariz, lengua, orejas, mano, etc.), por orden judicial.... Estas técnicas están recogidas en el Papiro Edwin Smith.
Archivo:Edwin Smith Papyrus v2.jpg
Partes VI y VII del papiro de Edwin Smith.
Una medicina muy adelantada a su tiempo, pero no es oro todo lo que reluce. Entre la amplia farmacopea de origen mineral, animal y vegetal de los egipcios, también se utilizaban excrementos y magia, para proporcionar una nutrición repugnante al espíritu que invadía el cuerpo, y así rechazarlo. Estos excrementos eran generalmente de asno, cocodrilo, hipopótamo, pelícano, ganado, moscas e incluso humanos. No es de extrañar por tanto que los pacientes se quejaran en esa época, con razón, de que la medicina egipcia era una mier... 

"Como anécdota curiosa, el descubrimiento de componentes de tabaco y de coca en la momia real de Ramsés II tras su llegada a Francia en 1976, debido al estudio realizado por la historiadora y egiptóloga, Christiane Desroches Noblecourt. La presencia de una planta que pertenece a la clase Nicotiana L. uniformemente distribuida por los lugares más inaccesibles de la momia excluye la hipótesis de una superchería. Parece que los egipcios conocieron estas especies antes de lo que se lo creía. Pero, para qué las usaban: ¿Como estupefaciente permitiendo a los sacerdotes entrar en contacto con la divinidad en sesiones alucinadoras? ¿Qué principio básico incitaba a los sacerdotes a utilizar en el embalsamamiento tales plantas raras y alejadas? Finalmente, ¿cómo las consiguieron?"

En el suelo de diferentes partes del templo encontramos lo que se conoce con el nombre de cola de pato o cola de milano, método para el ensamblaje de elementos de construcción que aún se usa en la actualidad y que los egipcios ya utilizaban. 
El guía, con el afán orgulloso de poner en relieve otro de los muchos inventos de su antiguo pueblo, hizo la pregunta retórica al personal sobre qué era esto. Retórica porque pensaba responderse así mismo, pero no contaba con la astucia y la cultura de cierta persona que, sin pensarlo y como quien no quiere la cosa dijo con su vocecilla: - Cola de milano-. No soy objetivo pero juro que no sonó repelente, jeje. 
Los relieves del material quirúrgico no son los únicos famosos del templo. Entre sus paredes también aparece el que puede ser el calendario conocido más antiguo de la humanidad. Realizado, como es normal, en escritura jeroglífica, es de la época ptolemaica, por lo que posee unos 2.200 años de antigüedad. 
Originariamente, en muchas culturas antiguas se utilizaba el calendario lunar para contar el tiempo. Las evidencias históricas más antiguas indican que el primer calendario solar fue creado en el Antiguo Egipto, a principios del tercer milenio a.C.; surgió de la necesidad de predecir con exactitud el momento del inicio de la crecida del río Niloque tiene una periodicidad anual, acontecimiento fundamental en una sociedad que vivía de la agricultura.

Los sacerdotes egipcios registraban meticulosamente el nivel de las aguas, que medían con los nilómetros. El momento de la siembra o de la cosecha dependía de ello, tras años de observaciones descubrieron que cada 365 días el ciclo se repetía. El día de dicha crecida se convertiría en el primer día del año. Por diversos cálculos se ha llegado a la conclusión de que este sistema de calendario se implantó en Egipto entorno al año 2781 a. C.
El calendario egipcio constaba de 360 días, divididos en tres estaciones: Ajet (inundación), Peret (invierno o germinación) y Shemu (verano o calor), y se añadían 5 días de fiesta dedicados a los dioses (epagómenos). Cada mes se dividía en semanas de 10 días cada una. No sería hasta la época del Imperio Nuevo cuando los meses recibirían nombre propio. 
Datación de las fechas. Los egipcios, para describir las fechas empleaban normalmente el siguiente criterio:
  • los años se solían contar desde la llegada al trono del faraón reinante;
  • escribían el símbolo correspondiente al año, el mes, la estación o el día, acompañados del número cardinal, en ese orden;
  • y añadían los epítetos y títulos del faraón reinante.
M4X1
O50
V20 V20
Z1 Z1
N11
Z1 Z1
O1
D21
X1
N5
N5V20 V20
Z1 Z1 Z1
Aa1
r
U36Z1
n
nswt&bity
<
N5Y5L1
>
El año 22, segundo mes de peret, día 23, bajo la majestad del rey del Alto y Bajo Egipto 
Menjeperra (Tutmosis III).

También podían fechar haciendo referencia a relevantes acontecimientos, tales como el festival de Amón en Karnak.
La perfección casi absoluta: Los antiguos egipcios lograron construir un monumento con una precisión perfecta que se ajustaba a los perfectos cálculos de su calendario. Como veremos más adelante, en el Templo de Abu Simbel de Ramses II, hay una estatua de este Faraón situada junto a otras al fondo del santuario, a 180 pies (55 m) de distancia de la única abertura que posee el templo. Los rayos del sol han iluminado su estatua, al lado de la de Amón-Ra, el 22 de febrero de cada año durante más de 3,200 años. La diferencia entre 365.25 días y 365.25636 días, a lo largo de 3200 años, es de 20 días. Si esta diminuta diferencia de 0.00636 días por año no se hubiese tomado en cuenta, hace muchos años que hubiese cambiado la fecha de iluminación de la estatua en comparación con la fecha original... La larga duración de esta iluminación del santuario es sólo posible debido a la exactitud del calendario Sótico del Antiguo Egipto, que siguió el orto helíaco de Sabt (Sirius) -la estrella del Can.
Los años bisiestos: Como hemos visto, los egipcios sabían que el año no duraba 365 días exactos sino que cada cuatro años la salida helíaca de la estrella Sothis (Sirius) se retrasaba un día, dando inicio al año nuevo. Aún teniendo un conocimiento astronómico casi exacto, las matemáticas no se aplicaban al calendario civil, hasta que se produjo un primer intento en el denominado concilio de Cánope (año 238 a.C., durante el reinado d Ptolomeo III). El decreto de Cánope imponía el denominado calendario alejandrino: cada cuatro años añadir un día más, después de los epagómenos, y ese cuarto año tendría 366 días. Pero los celos entre los sacerdotes de distintas regiones hicieron fracasar la reforma que podría haber adelantado la implantación del año bisiesto tal y como lo conocemos hoy en día. 

"Ellos (los sacerdotes egipcios), revelaron a los griegos los secretos del año completo, que estos últimos ignoraban al igual que muchas otras cosas..." (Estrabón)

La herencia: El avanzado conocimiento astronómico de los egipcios pasó a los griegos, y posteriormente a los romanos. Cuando Julio César llegó a Egipto en el año 48 a.C., encargó al astrónomo Sosígenes (de Alejandría) que introdujera un calendario en el Imperio romano. 

Sosigenes "no tomó en consideración ningún patrón o medida, de órbita ni de intervalo sagrado. No obstante, primero dividió el año en doce pedazos desiguales y sin significado alguno --decir que lo dividió en partes es una expresión demasiado científica-cuyos jirones afectaron en verdad la reputación de la insultada luna, aunque este poderoso medidor no se dignó a reconocerlo. Y después insertó el "día impar" junto con el "mes impar"; al igual que un niño que ha roto su caballo del juguete y pega un pedazo de la cola a la pierna más corta y llama a voces al mundo para que admire su obra.
The Book of the Master of the Hidden Places, de Marsham Adams

El resultado de ello fue el calendario Juliano de 365 días por año y 366 días en el año bisiesto (bis sextus dies ante calendas martii, seis días antes del mes de marzo)


"Al igual que el calendario egipcio hacía lo propio con su faraón, el calendario juliano fue literalmente creado para servir a un rey".

Debido a que el calendario Juliano no tomó en cuenta que el año dura un poco más de 365¼ días, en 1582 d.C. se introdujo el calendario Gregoriano para enmendar este error, aunque a pesar de los cambios, el calendario Gregoriano todavía deja fuera casi un día completo cada 3.300 años.
Y con esta vista trasera nos despedimos de un Templo que, si bien no está bien conservado, sigue guardando el suficiente número de secretos como para ser digno de su importancia. No es fácil encontrar un lugar sagrado dedicado a dos divinidades a la vez. Las dos caras de la moneda separados por una estrecha pared de ladrillos. Como la vida misma, los opuestos siempre se encuentran más cerca de lo que parece...
Vistas trasera del Templo


¡Hasta el próximo capítulo!

"La colina de Kom Ombo emerge de las aguas de la crecida del Nilo" (representación en los Viajes de Alix)

Bibliografía Kom Ombo:

1 comentario:

anicai@hotmail.com dijo...

Un besito de "tu niña repelente". Guapo