sábado, 15 de marzo de 2014

Capitulo 12 del Viaje a Egipto - El Templo de Sobek en Kom ombo (escrito en piel de saurio)

El conjunto de las salas del templo se encuentran enmarcadas por un corredor interno, delimitado por el muro interior, cuya pared posterior se alberga a su largo una serie de cámaras pequeñas, habitaciones sin terminar, cuya función exacta se desconoce. Una de estas cámaras situada a mano izquierda era lugar de acceso, mediante a un pasadizo, a una cripta subterránea, actualmente al descubierto. 

Por fuera del corredor interno existe otro muro, el exterior, que delimita a su vez un corredor externo, el cual envuelve a todo el conjunto de templo propiamente dicho, patios y corredores. En la cara interna de dicho muro, de periodo romano, se pueden contemplar algunas escenas únicas, que se han interpretado como un juego de instrumental quirúrgico y fórmulas médicas o de culto.
"La medicina en el antiguo Egipto se enseñaba en las casas de la vida adjuntas a los templos. En ellas se realizaban los cuidados especiales a los enfermos y se formaba específicamente a médicos por medio de prácticas controladas por los sacerdotes, prácticas que luego aquellos ejercían con la clientela. El conocimiento que tenemos sobre el tema proviene del contenido de diversos papiros: 
  • El papiro Edwin Smithque es el documento quirúrgico más antiguo que se conoce, pues data del siglo XVII a. C. y transcribe conocimientos de una época anterior; 
  • El papiro de Ebersque es una recopilación de textos médicos; 
  • El papiro de Lahun, que se refiere a ginecología; 
  • El papiro de Hearstque es un formulario médico práctico y el de Londres, que contiene numerosos encantamientos. 
También nos han llegado indicios de la medicina egipcia a través de las ostracas y de recetas copiadas por los griegos. Concretamente Hesy-Ra, que vivió hacia el año 3000 a. C., es considerado el médico más antiguo que se conoce".
Este grabado podría representar Imhotep, el dios de la medicina. Al parecer, los peregrinos también recurrían a Haroeris, "el sanador", para tratar sus enfermedades. Mientras esperaban la anhelada respuesta curativa por parte de los sacerdotes, descansaban en los vestíbulos del templo, donde aparecen grabados tableros de juego en las losas del pavimento. 


"Existía un alto grado de conocimiento del cuerpo humano, en parte debido al proceso de momificación de los cadáveres. Sólo trataban las enfermedades que podían curar, así era la clasificación de las dolencias:

"Esta es una enfermedad que conozco y curaré"

"Esta es una enfermedad que conozco y no trataré"

"Esta es una enfermedad que no conozco y no trataré"

(más o menos lo que seguimos haciendo hoy en día)

Aunque otras teorías haya apuntado a que las herramientas hacían referencia a las usadas por los herreros (cuyos talleres en ocasiones estaban asociados a los templos), la perfección de los dibujos no deja gran lugar a la duda, acompañándose además de escenas relacionadas con el mundo de la medicina o la cirugía (ya vimos en una de las habitaciones el dibujo de una parturienta, acompañado de otra escena relativa a la lactancia).
Los primeros protocolos médicos: "Las normas de aprendizaje y de la práctica eran dictadas por el médico del faraón, y no les estaba permitido salirse de la ortodoxia ni emplear otros métodos terapéuticos que los indicados en los manuales; siguiendo esta pauta, aunque los resultados no fuesen los deseados el médico estaba libre de todo reproche".

Como realizar correctamente el papiro clínico del paciente: El sistema de diagnóstico está descrito en el papiro de Ebers. La secuencia es la siguiente: hacer preguntas al enfermo, con orden y pacientemente; investigar entre sus allegados; encontrar el origen directo e indirecto del sufrimiento; buscar la existencia de antecedentes familiares; en caso de recaídas, verificar si el tratamiento es el adecuado; preparar un plan de cuidados, a corto y medio plazo. Al llegar aquí, el diagnóstico se confunde con la prescripción: se convierte en un informe detallado que incluye los cuidados médicos y los medicamentos. Lo primero que se intenta es impedir el sufrimiento, a continuación detener el avance de la enfermedad, para terminar encontrando su eliminación.
Las primeras recetas médicas
Archivo:Papyrus Ebers.png
El papiro de Ebers, cuyo nombre aprendí en clase de Historia de la Medicina aunque su contenido no recordaba gran cosa (como para acodarse de todos los jeroglíficos). 
Algunas intervenciones quirúrgicas están atestiguadas, así como es probable el uso de analgésicos y anestésico. Extracción de espinas, cuidado de las mordeduras (de perro, cocodrilo, león, hipopótamo, etc.); la sutura de heridas, reducciones de luxaciones de hombro y de fracturas de huesos (inmovilizando los miembros); cura de las heridas de guerra; intervención de cataratas, que está atestiguada en el periodo ptolomeico (y cuyos instrumentos son representados en este muro de Kom Ombo); la trepanación, es visible en ciertos cráneos, pero cuya finalidad no es conocida; la circuncisión (representada en algunos bajorrelieves y pinturas, pero no está explicada, por lo que no se conoce su técnica); amputaciones postraumáticas o punitivas (nariz, lengua, orejas, mano, etc.), por orden judicial.... Estas técnicas están recogidas en el Papiro Edwin Smith.
Archivo:Edwin Smith Papyrus v2.jpg
Partes VI y VII del papiro de Edwin Smith.
Una medicina muy adelantada a su tiempo, pero no es oro todo lo que reluce. Entre la amplia farmacopea de origen mineral, animal y vegetal de los egipcios, también se utilizaban excrementos y magia, para proporcionar una nutrición repugnante al espíritu que invadía el cuerpo, y así rechazarlo. Estos excrementos eran generalmente de asno, cocodrilo, hipopótamo, pelícano, ganado, moscas e incluso humanos. No es de extrañar por tanto que los pacientes se quejaran en esa época, con razón, de que la medicina egipcia era una mier... 

"Como anécdota curiosa, el descubrimiento de componentes de tabaco y de coca en la momia real de Ramsés II tras su llegada a Francia en 1976, debido al estudio realizado por la historiadora y egiptóloga, Christiane Desroches Noblecourt. La presencia de una planta que pertenece a la clase Nicotiana L. uniformemente distribuida por los lugares más inaccesibles de la momia excluye la hipótesis de una superchería. Parece que los egipcios conocieron estas especies antes de lo que se lo creía. Pero, para qué las usaban: ¿Como estupefaciente permitiendo a los sacerdotes entrar en contacto con la divinidad en sesiones alucinadoras? ¿Qué principio básico incitaba a los sacerdotes a utilizar en el embalsamamiento tales plantas raras y alejadas? Finalmente, ¿cómo las consiguieron?"

En el suelo de diferentes partes del templo encontramos lo que se conoce con el nombre de cola de pato o cola de milano, método para el ensamblaje de elementos de construcción que aún se usa en la actualidad y que los egipcios ya utilizaban. 
El guía, con el afán orgulloso de poner en relieve otro de los muchos inventos de su antiguo pueblo, hizo la pregunta retórica al personal sobre qué era esto. Retórica porque pensaba responderse así mismo, pero no contaba con la astucia y la cultura de cierta persona que, sin pensarlo y como quien no quiere la cosa dijo con su vocecilla: - Cola de milano-. No soy objetivo pero juro que no sonó repelente, jeje. 
Los relieves del material quirúrgico no son los únicos famosos del templo. Entre sus paredes también aparece el que puede ser el calendario conocido más antiguo de la humanidad. Realizado, como es normal, en escritura jeroglífica, es de la época ptolemaica, por lo que posee unos 2.200 años de antigüedad. 
Originariamente, en muchas culturas antiguas se utilizaba el calendario lunar para contar el tiempo. Las evidencias históricas más antiguas indican que el primer calendario solar fue creado en el Antiguo Egipto, a principios del tercer milenio a.C.; surgió de la necesidad de predecir con exactitud el momento del inicio de la crecida del río Niloque tiene una periodicidad anual, acontecimiento fundamental en una sociedad que vivía de la agricultura.

Los sacerdotes egipcios registraban meticulosamente el nivel de las aguas, que medían con los nilómetros. El momento de la siembra o de la cosecha dependía de ello, tras años de observaciones descubrieron que cada 365 días el ciclo se repetía. El día de dicha crecida se convertiría en el primer día del año. Por diversos cálculos se ha llegado a la conclusión de que este sistema de calendario se implantó en Egipto entorno al año 2781 a. C.
El calendario egipcio constaba de 360 días, divididos en tres estaciones: Ajet (inundación), Peret (invierno o germinación) y Shemu (verano o calor), y se añadían 5 días de fiesta dedicados a los dioses (epagómenos). Cada mes se dividía en semanas de 10 días cada una. No sería hasta la época del Imperio Nuevo cuando los meses recibirían nombre propio. 
Datación de las fechas. Los egipcios, para describir las fechas empleaban normalmente el siguiente criterio:
  • los años se solían contar desde la llegada al trono del faraón reinante;
  • escribían el símbolo correspondiente al año, el mes, la estación o el día, acompañados del número cardinal, en ese orden;
  • y añadían los epítetos y títulos del faraón reinante.
M4X1
O50
V20 V20
Z1 Z1
N11
Z1 Z1
O1
D21
X1
N5
N5V20 V20
Z1 Z1 Z1
Aa1
r
U36Z1
n
nswt&bity
<
N5Y5L1
>
El año 22, segundo mes de peret, día 23, bajo la majestad del rey del Alto y Bajo Egipto 
Menjeperra (Tutmosis III).

También podían fechar haciendo referencia a relevantes acontecimientos, tales como el festival de Amón en Karnak.
La perfección casi absoluta: Los antiguos egipcios lograron construir un monumento con una precisión perfecta que se ajustaba a los perfectos cálculos de su calendario. Como veremos más adelante, en el Templo de Abu Simbel de Ramses II, hay una estatua de este Faraón situada junto a otras al fondo del santuario, a 180 pies (55 m) de distancia de la única abertura que posee el templo. Los rayos del sol han iluminado su estatua, al lado de la de Amón-Ra, el 22 de febrero de cada año durante más de 3,200 años. La diferencia entre 365.25 días y 365.25636 días, a lo largo de 3200 años, es de 20 días. Si esta diminuta diferencia de 0.00636 días por año no se hubiese tomado en cuenta, hace muchos años que hubiese cambiado la fecha de iluminación de la estatua en comparación con la fecha original... La larga duración de esta iluminación del santuario es sólo posible debido a la exactitud del calendario Sótico del Antiguo Egipto, que siguió el orto helíaco de Sabt (Sirius) -la estrella del Can.
Los años bisiestos: Como hemos visto, los egipcios sabían que el año no duraba 365 días exactos sino que cada cuatro años la salida helíaca de la estrella Sothis (Sirius) se retrasaba un día, dando inicio al año nuevo. Aún teniendo un conocimiento astronómico casi exacto, las matemáticas no se aplicaban al calendario civil, hasta que se produjo un primer intento en el denominado concilio de Cánope (año 238 a.C., durante el reinado d Ptolomeo III). El decreto de Cánope imponía el denominado calendario alejandrino: cada cuatro años añadir un día más, después de los epagómenos, y ese cuarto año tendría 366 días. Pero los celos entre los sacerdotes de distintas regiones hicieron fracasar la reforma que podría haber adelantado la implantación del año bisiesto tal y como lo conocemos hoy en día. 

"Ellos (los sacerdotes egipcios), revelaron a los griegos los secretos del año completo, que estos últimos ignoraban al igual que muchas otras cosas..." (Estrabón)

La herencia: El avanzado conocimiento astronómico de los egipcios pasó a los griegos, y posteriormente a los romanos. Cuando Julio César llegó a Egipto en el año 48 a.C., encargó al astrónomo Sosígenes (de Alejandría) que introdujera un calendario en el Imperio romano. 

Sosigenes "no tomó en consideración ningún patrón o medida, de órbita ni de intervalo sagrado. No obstante, primero dividió el año en doce pedazos desiguales y sin significado alguno --decir que lo dividió en partes es una expresión demasiado científica-cuyos jirones afectaron en verdad la reputación de la insultada luna, aunque este poderoso medidor no se dignó a reconocerlo. Y después insertó el "día impar" junto con el "mes impar"; al igual que un niño que ha roto su caballo del juguete y pega un pedazo de la cola a la pierna más corta y llama a voces al mundo para que admire su obra.
The Book of the Master of the Hidden Places, de Marsham Adams

El resultado de ello fue el calendario Juliano de 365 días por año y 366 días en el año bisiesto (bis sextus dies ante calendas martii, seis días antes del mes de marzo)


"Al igual que el calendario egipcio hacía lo propio con su faraón, el calendario juliano fue literalmente creado para servir a un rey".

Debido a que el calendario Juliano no tomó en cuenta que el año dura un poco más de 365¼ días, en 1582 d.C. se introdujo el calendario Gregoriano para enmendar este error, aunque a pesar de los cambios, el calendario Gregoriano todavía deja fuera casi un día completo cada 3.300 años.
Y con esta vista trasera nos despedimos de un Templo que, si bien no está bien conservado, sigue guardando el suficiente número de secretos como para ser digno de su importancia. No es fácil encontrar un lugar sagrado dedicado a dos divinidades a la vez. Las dos caras de la moneda separados por una estrecha pared de ladrillos. Como la vida misma, los opuestos siempre se encuentran más cerca de lo que parece...
Vistas trasera del Templo


¡Hasta el próximo capítulo!

"La colina de Kom Ombo emerge de las aguas de la crecida del Nilo" (representación en los Viajes de Alix)

Bibliografía Kom Ombo:

viernes, 14 de marzo de 2014

Capitulo 12 del Viaje a Egipto - El Templo de Sobek en Kom ombo (en las entrañas de la bestia)

Una vez paseado rápidamente por el exterior del templo nos adentramos en su interior, recordando previamente el plano: 
La planta (parecida pero algo más pequeña que la del templo de Edfú) consta de un patio, dos salas (una de ellas, el pronaos) y tres vestíbulos (en vez de los dos de Edfú). Tiene dos corredores (y no uno con en Edfú) que rodean las cámaras cámaras. 


Cada entrada de la fachada corresponde un templo, paralelos entre sí, aunque muchos recintos son comunes e incluso en ambas se tributaban honores a las dos divinidades.
Reconstrucción ideal del templo.
Corte transversal del templo mostrando la situación del patio
Pasando por el primer pílono, o más bien por lo poco que queda de él, entramos en el antepatio o patio del peristilo. Este patio, que como ocurre habitualmente en los templos que estamos viendo se corresponde con la zona más moderna del recinto religioso, fue añadido en el 14 d.C., durante el reinado de Trajano. Aún siendo una construcción de la época romana, se conserva la dualidad existente en el templo desde tiempos inmemoriales (dos puertas en el pílono, dos estanques para libaciones...)
De la muralla más externa del templo (paredes del pílono y continuación del recinto amurallado) sólo se conserva una torre en la que se representa al faraón (quizás Ptolomeo V, el que mandó la reconstrucción)... 
...entrando en el recinto, seguidos de unos genios que son representación de los nomos o regiones (aunque estos "nomos" se representaban gráficamente con figuras humanas, esta palabra no tiene que ver con lo que conocemos como "gnomo" o duendes como David el Gnomo, cuyo orígen etimológico no está claro pero parece que va por otros derroteros). 
"No, no, yo no tengo nada que ver aquí"

Alrededor del patio quedan las bases de las 16 columnas (8 a cada lado que soportaban el peristilo conformando un sombreado corredor cubierto donde se refugiaban del sol los iniciados a sacerdote.



En medio del patio hay un pedestal de altar con dos pequeños estanques para las libaciones excavados en la piedra del suelo, cada uno en honor de un dios.
Hasta este patio podían entrar las gentes del pueblo, ya que así lo autorizaba un dibujo en la columna en el que un ave sobre media circunferencia, que hace referencia al faraón:

En la fachada principal sólo quedan tres de las cinco columnas de capiteles que, con motivos de palmas y flores de gran belleza, enmarcaban las puertas del pronaos. 

Se conserva una parte de la cornisa superior, en forma cóncava (caveto), con dos discos solares alados y su par de ureos (representación de la diosa Uadyet) correspondiente, cada disco dedicado a un dios: Sobek a la derecha y Haroeris a la izquierda.



A ambos lados de la doble puerta hay bajorrelieves con representaciones de Ptolomeo XII Neo Dionisio siendo purificado por Horus y Thot en presencia de Sobek (a la derecha) y de Haroeris (a la izquierda). Los cartuchos de la parte superior aún conservan el color original.
Reconstrucción de la fachada principal vista desde el patio.
 Reconstrucción virtual del patio. Vista desde la fachada principal hacia afuera (hacia el pilono ya casi desaparecido).

La sala hipóstila exterior o casa de la vida es la primera sala del templo, donde los iniciados recibían enseñanzas y producían sus artes y escrituras.
Corte transversal del Templo mostrando la Sala Hipóstila exterior o Casa de la vida
Presenta dos hileras transversales compuestas por cinco columnas cada una, que soportan el más alto techo del templo.
Son columnas fasciculadas, con capiteles florales campaniformes: algunos de ellos tienen forma de loto (lirio blanco o lis, que representa al Alto Egipto en el sur), y otros de papiro (representando al Bajo Egipto en el norte), evocando al doble país.
El techo está decorado con escenas astronómicas y con el buitre que representa a Nekhbet.

Los tallos de las columnas están todos grabados: en la parte alta, bajo los capiteles, una faja de jeroglíficos y el ank; en la parte baja, el faraón rinde homenaje a varias divinidades.



En las paredes interiores podemos ver escenas de coronación y purificación del faraón de turno, en presencia de los dioses Haroeris, Sobek, Uadjet y Nejbet, a un lado, y de Isis, Haroeris y Tefnut (diosa con cabeza de leona) al otro. Los faraones representados son los de la época ptolemáica, apareciendo también Cleopatra VI. En la zona posterior de la estancia aparecen textos himnarios.
Entre las dos puertas del eje central, está grabado el inventario de los lugares sagrados de Egipto, de los dioses de las principales ciudades y de las fiestas locales y nacionales.
Según parece, una de las figuras de la primera sala hipóstila presenta una característica especial: tiene un hueco en lugar del ojo, lugar donde debía incrustarse el mismo suponemos que realizado en alguna piedra preciosa, confiriendo una especial opulencia y vivacidad a la figura del dios.

Reconstrucción de la sala hipóstila exterior.

El pronaos o sala hipóstila. A la izquierda, la doble puerta del naos (Representación en los Viajes de Álix).

La Sala Hipóstila Interior o Salón de las Apariciones es, al encontrarse más cercana la Santuario, más antigua que la Sala Hipóstila Externa. En ella se hallan 10 columnas de menor envergadura que las anteriores.
Corte transversal del Templo mostrando la situación de la Sala Hipóstila interior.
Hay un relieve entre los dos postales de Sobek en su forma de reptil. 
Ptolomeo VIII hace sacrificios a diversas divinidades en los fustes de las columnas mientras que su hermano hace lo mismo con Haroeris en la parte posterior izquierda de la sala. En esa parte izquierda en el muro encontramos un hermoso relieve de Ptolomeo VIII recibiendo el hpt (espada de la victoria) de haroeris, acompañado de su hermana Cleopatra.


Entre ambas puertas, en el lado posterior de la sala están las listas con los dioses y las fiestas del templo. En la pared occidental de esta sala, con columnas papiriformes, entre las dos puertas del eje central se reproducen el inventario de los lugares sagrados de Egipto, de los dioses principales de nomos y de las fiestas locales y nacionales de la época.


"En la penumbra de este salón, aparecían desde sus respectivos santuarios, relucientes las figuras doradas de Sobek y Horus, a la vista de los iniciados, para iniciar las procesiones en los festivales, en los solsticios y equinoccios. La decoración de sus muros es ceremonial. El faraón es bendecido por Sehkmet y Horus del lado derecho, y por Isis y Toth del lado izquierdo. Otro mural similar existe del lado de Sobek, resaltando la igualdad de las divinidades sin importar sus condiciones polares, de buenas o malas, luz u oscuridad. Las fuerzas opuestas existen para moldear la consciencia del hombre, para que aprenda con el resultado de sus propias decisiones".

El Gran Palacio o salón de las purificaciones es de nivel más elevado que la Sala Hipóstila Interior y lo mando decorar Ptolomeo VI. Las escenas en la parte posterior a mano izquierda representan a la fundación del templo, con la diosa Seshat que anuncia la edificación y fundación del templo mediante el acto de “estirar el cordel”, luego aparecen escenas de purificación del templo levantando por el faraón echando granos de natrón. Para mantener la pureza, estas ceremonias rituales de la fundación se repetían de forma periódica. 


Delante de las puertas de la sala se observan en las losas huellas de círculos que señalaban el lugar original de las mesas de ofrendas.

"Antes de la salida del sol, los sacerdotes se bañaban en las aguas del pozo o del lago sagrado del templo, recibían el humo del incienso y mascaban natrón, una especie de sal, en un ritual diario de purificación. Los baños purificadores se repetían al mediodía y por la noche. Todos estaban circuncidados, una costumbre que luego adoptaron los judíos. Vestían siempre de lino blanco. No se les permitían usar vestidos que utilizaran pieles o partes de animales muertos como el cuero o la lana. La excepción era la piel de leopardo, que utilizaban los altos sacerdotes sobre los hombros, y el pelo trenzado a un lado de la cabeza como una marca de su condición".
Corte transversal del Templo mostrando la situación de la Sala de las Ofrendas.
Los sacerdotes eran los únicos que podían acceder a la sala siguiente, de nivel más elevado que los anteriores. Cumplía la función de Sala de las Ofrendas. Cada día del año una diosa leona, acompañada por unos genios con cabeza de toro o de carnero, se hacían cargo de la Sala de las Ofrendas. Delante de las puertas de la sala se observan en las losas huellas de círculos que señalaban el lugar original de las mesas de ofrendas. En las cámaras en ruinas situadas a ambos lados antiguamente había vestiduras y textos sagrados, al igual que en Edfú. Las ofrendas a Haroeris se encuentran en el muro a mano izquierda, una descripción del templo y una llamada a Sobek a mano derecha o muro meridional y ofrendas y libaciones a Sobek a mano derecha. 
También hay un pequeñito relieve de una mujer dando a luz entre las puertas de esta sala y la contigua en su parte posterior.
"En esta antecámara se consagraban las ofrendas del pueblo. Consideraban que si no se retroalimentaba a dios con estas ofrendas, su fuente de energía se agotaba sobreviniendo el caos. Era una forma de agradecimiento por lo recibido y una forma de confianza por lo que vendrá. Diariamente llegaban al templo pan, cerveza, frutas, vegetales, miel, aceite, perfumes, velas, sal, natrón y telas de lino, que los sacerdotes recibían en el salón de las ofrendas, y luego colocaban en la antecámara como una manera de agradecer a dios por su abundancia. El pueblo acudía con una parte de la producción de las tierras que explotaban, propiedad del templo, y el templo entregaba a cambio estabilidad, prosperidad, salud, gozo, vida y orden. El sumo sacerdote purificaba con incienso las canastas de alimentos, y con el símbolo de la vida, el ank, marcaba la transferencia de fuerza divina entre los alimentos y la fuente de la vida. Una vez consagradas las canastas con los alimentos, eran llevadas al exterior de la casa de la vida, al patio de los peristilos, donde se distribuía entre todos los habitantes del complejo religioso". 

La Sala de la eneada o antecámara es la última de las que precedían al santuario se hallaban las estatuas de los dioses y de los reyes constructores a los que se rendía culto. 

El patio del Año Nuevo, al norte de la última sala, ha desaparecido, pero se conserva una parte del techo de la "sala pura", donde la estatua del rey estaba vestida para la ocasión; pueden verse dos representaciones de Nut, la diosa del cielo. En el muro divisor entre las puertas de los santuarios se puede ver un relieve de ofrendas a Ptolomeo VI y su hermana esposa de un tallo de palmera del que cuelga un signo del hed-sed que representa los años de reinado del faraón. Jonsu es la divinidad que hace los honores; seguido de Haroeris y Sobek. El faraón luce una capa macedonia.
Corte transversal del Templo mostrando la situación de los santuarios.

La zona noble del templo es el doble Santuario, para el Dios Haroeris a la izquierda y para el Dios Sobek a la derecha. En cada santuario hay un pedestal de granito negro que servía para la sostener la barca procesional del dios.
Entre los dos santuarios se encuentra otra de las curiosidades de este templo: una pared hueca que podría haber sido una caja de escalera para subir a la azotea o tal vez un escondite para el sacerdote que recitaba los oráculos. 
 

El estado del templo nos deja al descubierto muchos de sus secretos, como los corredores y las paredes huecas.
Según otra opinión más exótica, se trataría de una compleja construcción arquitectónica en forma de laberinto en el que, lleno de agua, servíría como escenario de pruebas de iniciación. 
Vista general trasera del templo, donde se ve en primer plano los dos santuarios, cada uno con su pedestal de granito. Entre ambos habitáculos se observa el pequeño corredor, que sería inapreciable desde dentro de cada una de los santuarios, y cuya desconocida función ha llevado a formar muchas hipótesis, de las más anodinas (caja para una escalera) a las más imaginativas (ritual  de iniciación de sacerdotes o "prueba de la muerte"). Lo mismo era únicamente el cuartillo donde el bedel guardaba las escobas y está aquí todo el mundo comiéndose el coco.

"En este espacio mantenido lleno de agua hasta su parte superior, con acceso desde la azotea del templo, era donde los iniciados tenían que pasar la prueba de la muerte". 
Reconstrucción virtual con agua incluída según la que llamaremos pomposamente "hipótesis de la prueba de la muerte"

La Prueba de la Muerte
Durante meses, los iniciados recibían un intenso entrenamiento mental para superar la prueba. Cuando los maestros estimaban oportuno, se realizaba una ceremonia individual en el salón descubierto de la azotea del templo frente a un rectángulo lleno de oscura agua en el suelo. Al comenzar el día, tras el baño de purificación, el discípulo y su maestro ascendían por la escalera recta hasta la azotea, llegando al salón descubierto de las ceremonias. 
El discípulo debería de sumergirse en una especie de túnel vertical con salientes laberínticos que se iban estrechando. Con decisión, nadaban verticalmente hasta el fondo, atravesando la apertura hacia el resplandor de luz. Se encontraban en un estrecho tanque donde se veía la silueta recortada contra la luz del sol de un enorme cocodrilo. Si el participante mantenía la calma, podría ver que en el fondo del tanque había una puerta muy oscura. Para evitar al cocodrilo, se debería introducir con fuerza en el estrecho túnel hasta que, tras unas brazadas más, llegaría a otro túnel vertical en el que arriba también brillaba el Sol. 
Esa cosa verde flotando en el estanque más grande sería el temido "cucudrulu"
Llegando a la superficie habría pasado la prueba con éxito. Pero algunos, presa del pánico, habrían emergido rápidamente al lado del cocodrilo, que era mantenido muy alimentado para evitar que atacara. Al enterarse que habían fallado la prueba, se daban cuenta que la salida no se encontraba pasando al lado de la bestia y deberían someterse a más tiempo de meditación y entrenamiento..."
Por aquí asomaría la cabeza (suponemos que rapada) del feliz aspirante al terminar la prueba. Habría que ver aquí al Michael Phelphs con todas sus medallas...

Bueno pues hemos llegado ya a los Santuarios del Templo, pero Sobek y Horus aún nos deparan algunas sorpresas más en los muros que los rodean, como veremos en el próximo capítulo...

Bibliografía Kom Ombo: